Le dijimos a Fidel Cano, nuestro querido alcagüeta: Fidelino, nos da como penita nosotras aún dando lora en El Espetador en vez de estar pintando mandalas y rezando el trisagio.
Le pedimos que nos vaya buscando remplazo y le propusimos que esta coluna la escribiera la “inteligencia artificial”. Y Fidel nos dijo: No tías, esa aplicación resulta con unos disparates muy creizys.
Queliace Fidel, probá -le dijimos-, así te ahorrás lo de nosotras y apostar que sale mejorcita, y Tola y yo nos rumbamos al lugar correspondiente: pasajeras de tercera clase en la Nave del Olvido.
A regañadientes Fidel le puso a la inteligencia artificial...
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