Le dijimos a Fidel Cano, nuestro querido alcagüeta: Fidelino, nos da como penita nosotras aún dando lora en El Espetador en vez de estar pintando mandalas y rezando el trisagio.
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Le pedimos que nos vaya buscando remplazo y le propusimos que esta coluna la escribiera la “inteligencia artificial”. Y Fidel nos dijo: No tías, esa aplicación resulta con unos disparates muy creizys.
Queliace Fidel, probá -le dijimos-, así te ahorrás lo de nosotras y apostar que sale mejorcita, y Tola y yo nos rumbamos al lugar correspondiente: pasajeras de tercera clase en la Nave del Olvido.
A regañadientes Fidel le puso a la inteligencia artificial el tema del gobierno Petro y las reformas, y este es el artículo que salió:
“Al presidente Gustavo Petro le pasó con las reformas el famoso refrán: el que mucho abarca poco aprieta. ¿Cómo se le ocurre poner a, por ejemplo, Alex Flórez a pensar al mismo tiempo en las reformas a la salud, laboral, pensional y política? ¡Uf!
La reforma política ya sabemos que tenía unos micos demasiado kingkones, como ese artículo que le permitía a los congresistas descontar un 30 por ciento del sueldo a su UTL.
A propósito de UTL, los burleteros de tuiter dicen que la parlamentaria Susana Boreal está convencida de que UTL quiere decir: Usté Tan Lindo.
Otro artículo controversial que traía la defenestrada reforma política era el relativo al acoso sexual, que le permitía al congresista poder acosar a su secretaria, una contratista y una practicante. Pero no más.
La reforma política traía cosas muy cuestionables, como el artículo que le daba al presidente del Congreso la potestad de bajar los breques de la energía eléctrica cuando interviniera la oposición.
La malograda reforma política también contemplaba que la Comisión de Acusación del Congreso estuviera integrada por congresistas con enredos penales o brazalete electrónico.
Siquiera se hundió esa malaya reforma que dejaba que los congresistas fueran ministros y que cuando los citaran a moción de censura podían recuperar su condición de congresistas y votar no a la moción.
Otro aspecto aberrante de la maldinga reforma política era que las próximas listas cerradas las podrían encabezar los mismos conchudos que la iban a votar. ¡Upa, me les quito el chapó!
Esa reforma en buena hora hundida permitía el transfuguismo político y hasta matrimonial: si el congresista se sentía ideológicamente contrario a su esposa se podía cambiar de bando.
Pero quizá el peor “mico” que tenía la difunta reforma política era el que le otorgaba poderes plenipotenciarios a Roy Barreras para leer sus propios poemas en plenaria.
Y si por la reforma política llovía, por las otras no escampa: uno de los artículos más criticados de la reforma laboral es que los trabajadores podrán ir los viernes vestidos de bluyin roto, crocs y camiseta del Che.
La reforma laboral también permite que los empleados jueguen al amigo secreto una vez al mes, celebren los cumpleaños en horas laborales y con torta de marihuana y trabajen disfrazados todo el mes de octubre.
La reforma pensional traerá una crisis matrimonial pues todos los hombres se van a declarar no binarios para jubilarse y muchos seguramente aprovecharán para salir del closet y ponerse implantes.
Otro punto polémico de la reforma pensional es que el viejito que se vuelva sugar daddy o que invierta la mesada en criptomonedas podrá ser chatarrizado por su familia.
Lo mejor de la reforma pensional petrista es que los jubilados no binarios tendrán vagones exclusivos en el metro de Bogotá”.
Ñapa: la élite dice que la ministra de la Igualdad es una igualada.
Ñapita: le preguntaron a Ariel Ávila por qué tanto mico en la reforma política y dijo que su partido es pet friendly.