Pa que rebaje llanta, la nutricionista le mandó al presidente Duque la dieta PAE (Plan de Alimentación Escolar), que consiste en un desayuno compuesto por una mandarina y dos achiras.
A Ivancito no le gustó ni cinco el menú, pero se resinó. Tías -nos dijo descascarando la fruta-, necesito que me hagan un cruce: vayan y me compran el libro de Petro, pero pirata.
No me miren así, tías -siguió Ivancho mientras se zampaba las dos achiras, que seguramente se le quedaron enredadas en una muela-, sé que no es correcto comprar libros chiviaos, pero es que no quiero darle ni un infeliz peso a ese ojibrotao.
Tola y yo salimos empitadas a comprar el bendito libro y en plena Plaza de Bolívar nos paró un atracador, nos peló un cuchillo mataganao y nos gritó: ¡Rápido, cuchas, los celulares!
Las dos nos tupimos del pánico, pero Tola reacionó y le dijo: Pero señor ratero, si sumercé nos roba los teléfonos, ¿con qué llamamos la Policía?
¡Presten viejas peorras! -esclamó el ladrón emputao y le jaló el bolso a Tola. Entonces las dos le entregamos los cedulares: Tola su Nokia del 95, reparao de motor, y yo mi Motorola discontinuao-.
Y cómo sería el desconsuelo del pobre pillo al ver ese par de “panelas” con el tablero rajao, la carcasa remendada y las teclas ya borradas, que nos devolvió los aparatos y nos dio pal pasaje.
Repuestas del susto seguimos derecho por la sétima y en el primer semáforo preguntamos por el libro de Petro, pero nos dijeron que la edición pirata también estaba agotada.
Nos enflechamos entonces por toda la 19 hasta el Sanandresito de la 38 a buscar el berriondo ejemplar, pero cuando llegamos había una fila la hijuemadre y nos dijeron que Gustavo Bolívar estaba firmando el libro pirata de Petro.
En la cola se nos arrimó Roy Barreras vendiendo una edición más barata, fotocopiada de la edición pirata. Y se la íbamos a comprar pero en esas apareció Armando Benedetti y nos ofreció una edición más pirata que la de Roy, fotocopiada de las fotocopias de la pirata original.
Y cómo sería de pirata el libro de Petro que nos vendió Benedetti que el prólogo era de Álvaro Uribe. ¡Carculen!
PRÓLOGO DE ÁLVARO URIBE A LA BIOGRAFÍA DE GUSTAVO PETRO
Hijitos, el doctor Petro me pidió muy humildemente (cosa rara en él, que se cree el pipí del Che Guevara) que le presentara su libro titulado Una vida, muchas vidas.
En su autobiografía Petro cuenta que descubrió su vocación de mamerto cuando estaba en la escuela y vio cómo matoneaban a su compañero de pupitre Angelino Garzón, al que le decían “cumbamba de fraile”.
La familia de Petro, oriunda del calcinante municipio Ciénaga de Oro, se desplazó a Zipaquirá, un pueblo frío, salado y tan aburridor que la única diversión era rezar y leer a Mao.
Muy joven y desprogramao Petro ingresó al M-19, no tanto porque le gustara la ideología de ese grupo guerrillero sino porque él también nació un 19 de abril: Aries con ascendente Piscis.
Como buen cobarde, Petro nunca empuñó un arma, y cuando el M-19 asaltó el Palacio de Justicia, donde murió chambuscada la Corte Suprema, Petro no participó con la disculpita de que tenía gripa.
Después cayó preso y fue torturado de la manera más infame: le sonaron noche y día canciones de Yei Balvin, Residente, Maluma, Bad Bunny, Nicky Jam, Daddy Yankee... Y como se resistía a confesar le pusieron un long play de Marbelle.
Yo de marica no solamente apoyé el indulto pa Petro sino que ahora mi Muñeco y mi propio partido lo están llevando en hombros a la presidencia.
Payola: Berrionditos de Medallo, vengan al Circo Medellín.