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Tola y Maruja empacan el trasteo con Melania

Tola y Maruja

23 de enero de 2021 - 10:00 p. m.

¿Se arrecuerdan que después del merequetengue en el Capitolio gringo pudimos salir sin que nadie nos atajara? Pues salimos por la puerta que no era y resultamos en la Casa Blanca.

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Allá topamos a misiá Melania empacando corotos y nos pidió el favor que le ayudáramos, que su marido no quería colaborar con el trasteo porque estaba ranchao en quedase ahí.

Donal es muy cabeciduro, tías —nos dijo Melanita con desaliento—, y se le metió que un juicio de lanzamiento se puede tardar meses y le daría tiempo de recontar los votos.

Yo siempre lo apoyé en todas sus locuras, tías —siguió doña Melania con los ojos aguados—, y es tan conchudo que hasta me pidió que le prestara mis cachos al líder de la revuelta pal disfraz de vikingo.

Nos dio pesar de Melanita y le ayudamos a empacar, y nos tocó ver con estos ojos que se han de comer los gusanos cuando Tron cambió los grifos de oro de su oficina por otros de PVC.

También fuimos testigas que el día anterior a la posesión Tron dentró a la Casa Blanca a varios de sus fanáticos enfermos del coronviros y los puso a toser por todos los rincones.

Donal estaba güete dejándole maldades a Biden: le cambió la clave al guafai, le untó pica-pica al papel higiénico, le puso una tachuela de punta en el sentadero, le dejó un peo químico en un cajón... Nuuu, parecía un escolar.

El 20 por la mañana, cuando ya no había tutía y tocaba desocupar, misiá Melania nos mandó pa la oficina Oval a que limpiáramos alguito porque Tron insistía en dejala vuelta una melodía, hasta con grafitis groseros.

Y cuando Tola estaba sacudiendo el escritorio encontró la carta que le dejó Tron a Biden, y no pudimos aguantar las ganas de soperiar lo que decía:

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“Querido Sleepy Joe, te pido sinceras disculpas por haberte llamado castrochavista, que ni sé qué coños quiere decir. Fue un error pendejo dejarme asesorar del embajador colombiano.

No sigas con el muro, que sólo ha servido para que los pinches mejicanos practiquen salto con garrocha, cuelguen a secar ropa y pinten caricaturas mías abejorriándole la cosiámpira a la estatua de la Libertad.

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Sí, me duele volver al asfalto y perder el afrodisíaco del Poder, ese que enloquece a las hembras, pero confío en que volveré en hombros de mi nuevo partido, al que no sé si bautizar Patriot Party o After Party, y que será asesorado por el colombiano Armando Bienvendete... o Benedetti... en fin.

Vuelve al acuerdo de París, Joe, que es una ciudad muy amañadora, tuquia de metederitos románticos como para perderse en compañía de... que sé yo... Lady Gaga... o la estatua de la Libertad.

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No pierdas tu tiempo con mi impeachment, que ya tengo un abogado colombiano especialista en dilatar y lograr que precluya. Hay un chiste sobre eso: que si Dostoyevsky fuera colombiano habría escrito “Crimen y vencimiento de términos”.

A la orden por la Florida, Joe, allí estaré en mi salsa rodeado de colombianos que me dirán Eternal President y recuperando mis viejas amistades comunes con el difunto Jeffre Epstein, a quien no tuve el gusto de indultar.

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Bueno, viejo Sleepy, por último quiero aclararte que los vándalos que infiltraron mi marcha al Capitolio fueron pagados por tu camarada Petro. Y esto me lo contó el embajador colombiano.

Ñapa: Presidente Duque, la vacuna del coronavirus hay que mantenerla a temperaturas muy bajas. Pues la guardamos en el congelador de la Fiscalía, ahí junto a los procesos de Uribe.

Ñapita: Nombre para el partido de Trump: Fuck At Republicans Cowards, Farc.

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