28 Nov 2021 - 5:30 a. m.

Tola y Maruja invitan a desayunar a Jennifer Arias para que les cuente sus penas

Hoy vino a desayunar la presidenta de la Cámara Yenifer Arias y le teníamos las delicias de su llano: majule, carne a la perra y amarillo a lo monseñor.

Pero cuando llegó la bizcocha Yenifer dentró lívida y espelucada, como de güida de un espanto: ¡Tías, que piedra, me acabaron de robar en la esquina!

¡Bruta, no charlés! ¿Y qué te hicieron? ¿Te chuzaron? ¿Qué te robaron? -preguntamos asustadas-. Me raparon el bolso donde traía la tesis de la maestría del Externado.

Ah bueno, menos mal no te quitaron cosas de valor -dijo Tola sirviéndole una tisana de paico-. Y también se me robaron la ética -dijo Yenifer soplando pa infriar la bebida-.

¿La ética? ¿La cargabas en el bolso? -dijo Tola-. Yo la ética me la meto entre el brasiel, Yeni bendita, porque una tesis se consigue, maldinga sea, pero la ética sí es muy descasa.

Qué pesar, tías, una ética nuevecita, sin estrenar -dijo Yenifer con desaliento-. Ojalá al ratero le sirva más que a mí y no la tire por ahí en cualesquier cuneta.

¿Y ahora qué vas hacer sin ética, Yeni? No sé, tías, será pedirle una a la Comisión de Ética del Centro Democrático. ¿Ah sí? ¿Allá reparten éticas? Claro, si uno ingresa al partido y no tiene ética, ellos le facilitan una, así sea de segunda.

Bueno, vení desayuná Yenifercita pa que te vuelva el color a la cara, y consigamos una ética prestada mientras tanto. Tola, porfa llamá a ver si algún uribista nos facilita una ética.

Yenifer medio probó las viandas, más aburrida que un celador sin radio, y nos pidió el favor que le ayudáramos a buscar en Gúgol un modelo de carta de renuncia.

Prendimos la computadora y mientras cargaba Yenifer me contó que piensa presentar un proyeto de ley pa abolir las tesis universitarias.

Tola volvió y nos dijo que ningún uribista tenía una ética de sobra, que solamente Álvaro tiene dos éticas pero que le prestó una al abogao Cadena, que ajualá se la devuelva en buen estado.

Yo propuse que no fuera la tal carta modelo de Internel, tan seca y desangelada, sino que la renuncia la escribiéramos plagiando cositas, y así quedó:

Señores

Cámara de Representantes

Asunto: renuncia revocable

Todas las familias dichosas se parecen, pero las infelices lo son cada una a su manera: mi padre tuvo líos con la justicia, mi hermano también y yo congresista...nadie es perfecto.

Yo nací en una rivera del Arauca vibrador y fui reina de belleza, pero jugué mi corazón al azar y me lo ganó el uribismo.

Cuando desperté una mañana, después de un sueño intranquilo, me encontré sobre mi cama convertida en una honorable parlamentaria: la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida.

Y aunque los compañeros parlamentarios me respetaban mucho, no faltaba el guardaespaldas que me susurraba al cuello: Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta.

Muchos meses después, frente al pelotón de León Freddy Muñoz y los demás mamertos, esta rosa fue testigo de que me defendí como lengua mortal decir no pudo.

Mi mentor político, a quien conocí en un lugar de Soacha de cuyo nombre no quiero acordarme, me adora y me dice: Me gustas cuando callas porque estás como ausentista.

Me voy donde nadie me juzgue, donde nadie me diga que hice mal...Y no volveré, se los juro por Dios que me mira, se los digo temblando de rabia: ¡no volvereeé!

Ñapa: Parece que la frase “Anatolio vote sí” tampoco es de Jennifer Arias.

Payola: Muy entretenido el libro del Águila Descalza titulao: “¡Mucha gracia!”, donde cuentan la vez que una espetadora rompió fuente de la risa.

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