Berrionditas, seguimos muy interesadas en el viaje de Mario Chorlito por España porque nos está alborotando las ganas de pasiar:
Para los españoles debe de ser agobiante que su país sea tan visitado. “Esto en temporada parece una manifestación”, nos dijo la encargada de un hostal en Córdoba.
Y en Guernica, el pueblo bombardeado por Franco y que inspiró a Picasso, una señora vendedora de castañas nos contó muy preocupada que planean montar un museo Guggenheim.
Algunos vecinos ponen en sus ventanas letreros “no queremos Airbnb”, desesperados por el ruido de las maletas rodando en las calles empedradas, y un catalán nos dijo: “La tercera guerra mundial será entre locales y turistas”.
Mi esposa y yo somos hinchas de los Airbnb porque generalmente tienen cocina y podemos calentar agua para meter los pies y cocer dos huevos o hervir una infusión o simplemente comer tranquilos, sin meseros mirando.
Es bueno poder preparar algunas comidas y no solamente por economía sino que a nuestra edad no es aconsejable comer siempre por fuera pues los restaurantes creen que el sabor lo dan el picante y los aliños… y nos rumban al “cuartico”.
Algunas veces comparte uno con los dueños de casa y surgen conversaciones que terminan en camaradería, como la vez que les preguntamos cómo ir a un sitio y después de explicarnos con paciencia rutas y buses y ver lo perdidos que quedamos, dijeron: Venga, los llevamos, hace rato que no vamos.
En Airbnb los comentarios son muy importantes para los dueños pues un cliente difícilmente elige un sitio sin evaluaciones, pero para nosotros son los mejores porque se esfuerzan con el primer cliente, con “el nombre de Dios”.
En Bilbao fuimos a dar al apartamento de una venezolana y fue inevitable hablar del tósigo Maduro. Qué desaliento vimos en su rostro cuando nos contó que los esbirros del bigotudo le arrebatan a la gente el celular en la calle para revisarle las redes.
En un pueblo llamado Molinaseca conocimos a Tim Charles, un gringo ochentón que hizo el camino de Santiago hace 7 años y eso le revolcó la vida: dejó todo en América y se fue a España a encargarse de abrir para los peregrinos la iglesia San Nicolás de Bari.
Tim, que nos hablaba con el traductor oral del celular, nos dijo que dejó a su familia en USA porque “mientras en España lo primero es la familia, en Estados Unidos lo primero es el dinero”. Y tiene razón Tim: en España los domingos cierran el comercio y la gente lo pasa en familia.
Un paréntesis: uno de los peores inventos de la humanidad es la fotografía digital porque la gente le toma fotos a todo, y no dos o tres foticos sino por docenas, por si acaso. ¡Cómo estorban los turistas tomando fotos! Añora uno los rollos para revelar, cuando tocaba tasar las fotos y tomar solamente las inolvidables.
A propósito de Méjico que le exige a España pedir perdón por la conquista, estuvimos en Medellín, Extremadura, conociendo la homónima de nuestra querida Medellín de Antioquia, y allá vimos la imponente estatua de Hernán Cortés muy orondo.
Y enseguida pasamos al pueblo vecino, Trujillo, y también está la impresionante figura ecuestre de Francisco Pizarro. Los dos más tremendos y crueles conquistadores eran vecinos. Y cerquita, de Zamora, era la bellezura de Pablo Morillo.
Cuando nos oyen hablar “colombiano” no falta el que pregunta por Petro y nos toca contar que ternó para procurador a la mamá de los “pollíticos”, dizque para no dejar la entidad en manos de “pollitiqueros”.
Como cuando Fernando Londoño y Hoyos se apropió de las acciones de Invercolsa dizque para que los samperistas no se las robaran.
Gaza sigue doliendo…