Queremos agradecer al expresidente Uribe su voto de confianza al nombranos como sus nuevas defensoras en el proceso por soborno a testigos y fraude procesal.
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Él nos citó en el Ubérrimo pa que le esplicáramos la estrategia de defensa, y pa descrestalo le embutimos latinajos jurídicos ad nauseam (a lo desgualetao).
Nos preguntó por el diploma de jurisperitas y le dijimos que somos del alma mater virtual que él mismo fundó y que tenemos una maestría en vencimiento de términos con el dotor Cancinum (usaremos nombres y apellidos en latín pa evitar demandas).
Le dijimos que apelaremos lo que diga el Tribunal Superior de Bogotá, lo que decidan la Corte Suprema, la Corte Costitucional, la Corte Penal Internacional y pediremos que el caso lo coja El Corte Inglés. Y así, ad infinitum, hasta la corte celestial.
Quedó muy tranquilo cuando le aseguramos que buscaremos el brevis temporis praescriptio (breve tiempo para la prescripción) y que usaremos todas las triquiñuelum pa dilatar.
Entre las maniobras pa alargar el asunto tenemos la churrium súbita (daño de estómago), delírium tremens (guayabo terciario) y abdutium alien (secuestrado por un ovni). Y cuando Uribe esté chuchumeco alegaremos capitis deminutio (capacidá disminuída).
En caso de llegar a la última istancia, la corte celestial, recusaremos a Deus (Dios), pues Deus no podría ser juez y parte teniendo en cuenta que él mismo hizo a Uribe así.
También le prometimos que el prósimo fiscal general será Hétorum Carvajalus, el advocatus (abogao) que juntó a Petro y Uribe en su oficina, y que volvería a pedir la preclusión.
Pa que entiendan bien el caso Uribe, debemos vide retro (mirar atrás) pa no juzgar a culiprontum (a priori). Tola y yo conocemos al eternum presidente desde los upa tempum (tiempos de upa).
Guacharacas, la finca donde vivió Juan Guillermo Monsalve, filius (hijo) del mayordomo, queda bajando la falda de Yolombó, el pueblo de Tola. Allá íbamos a tirar charco en el río Nus.
Monsalve jura y rejura que conoció a Uribe ipso facto (de uán) y que tiene por testiga una vaca. Eso nos da tranquilidá en la defensa, pues res non verba (la vaca no habla).
Dice Monsalve que allí entrenaba un paramilitarum gonococus pelotum (grupo de paracos) con el apoyo de los dueños. Alegaremos que los Uribe creyeron que eran del Ejército porque gritaban ¡ajúa!
Entonces nuestro cliente decidió buscar presos que convencieran a Monsalve de patrasiarum retractus (arrepentise) de acusar a Uribe y pa eso consiguió un advocatus hámsterum (abohámster) con facha de recluso.
Cuando Álvaro nos mostró a Diegum Cadenus, le dijimos que tenía faciem dolus (cara de dolo) y que parecía de caput vacuus (cabeza vacía) y nos contestó que precisamente estaba ad pelus (al pelo) pal encargo.
Estalló el escándalo de Cadenus praemium presus (sobornando testigos) y nos salió con la non heterosesual paenitet (disculpa marica) de que era con animus donandi (ánimo de donar).
Tola y yo le dijimos: ¡jíquerum (las jíqueras), eso te lo irá a creer solamente el fiscal Barbosum! Y le alvertimos a Uribe que ya mismo rumbara a Cadenus pa la quinta porra.
Diegus nos dijo que lo hacía como un ato humanitario, que era pa que el testigo se comprara una motu propria (moto propia, pal hijo hacer domicilios) y que no era pro solutio (en calidá de pago).
Nosotras le dijimos: Álvaro, si sumercé no se desmarca del abohámster la gente pensará que tienen affectio societatis (voluntá recíproca) y esa sería la probatio probattissima (prueba de pruebas) de que sos culpable.
Payola: nuestro sobrino Ricardo Aricapa escribió la deliciosa novela-biografía “París Trejos”, la vida de un estafador honrao. La publicó él mismo y la vende él mismo: 3148432551.