Berrionditas, nos queríamos tomar un descanso de esta realidá y dejar descansar a los letores, pero este país tan bipolar no deja.
Cuando estábamos empacando los chiros pa inos a encuevar en un pueblo antioqueño, lejos del mundanal y de los trinos de Petro, ¡taque! nos llamó el dotor Oscar Iván Zurriaga.
Tías –dijo Zurriaga con la voz achantada–, acabo de renunciar al Centro Democrático (se llama “democrático” porque todos sus integrantes tenemos derecho a cagarla).
Pero mi carta de renuncia es muy cortica, casi un telegrama –siguió Oscar Iván, con una lágrima asomada– y quiero que ustedes conozcan la carta que no mandé:
Doctora
Nubia...
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