Hoy por fin nos cumplió el presidente Petro y llegó puntual al desayuno, que se lo dimos como en su Ciénaga de Oro: chicharrones con yuca almidonuda y suero.
Mientras comía sin mucho apeto yo le dije: Ole Tavo, ¿cuál es la culequera tuya que si el bendito metro de Bogotá no es enterrao vos mejor lo hundís?
Ese cabecibolardo de Peñalosa no se saldrá con la suya, tías… No hizo el metro de puro tacaño: primero, que más barato Trasmileño y después, que más barato elevado.
Pero Tavo, dejá la bronca con Bobolitro y dejá que Claudia Nayibe comience el berriondo metro. Mirá que el de Medellín es elevao y funciona al pelo. Lo único maluco es...
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