Berrionditas, no pensábamos volver por aquí pues nos parece que Tola y yo no estamos ya pa estos trotes y que nos debemos dedicar a lo nuestro: cocineras del Palacio de Nariño.
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Pero una vecina nos dijo que leer nuestras bobadas los domingos es su alegría tomineja y que todos tenemos el deber moral de hacer sonreír al prójimo.
Como recordarán, nosotras éramos las cocineras del tuntuniento Duque y el presidente Petrosky nos hizo el honor de ratificanos en el cargo, pero nos alvirtió: cero chismes. Nos mochó la lengua, práticamente.
O sea que nos tocó hacer el empalme de la cocina con nosotras mismas, y la verdá es que encontramos serias irregularidades que ya pusimos en conocimiento de los entes incompetentes.
Obiamente nos chupamos el trasteo del presidente Duque y María Juliana y eso fue un despelote porque casi no enrollamos la hijuemadre alfombra roja que Iván usa pa ir al D1.
Las cortinas, las cobijas, las sábanas, las toballas y las fundas de almuada también las empacamos porque la mamá de Ivancho, misiá Juliana, puso un chuzo de lencería usada en la Plaza España.
Tola y yo estamos güetes con Petrosky porque es muy humano y nos trata como si fuéramos de la familia y ya no tenemos que usar esos uniformes tan peyes con cofia sino que nos podemos vestir como la primera dama: de chicles y ombliguera.
Misiá Verónica también es muy adorada y nos regala la ropa que ya no se pone: el eslak-sotana que lució en la posesión lo está usando Tola pa salir y la gente se le arrodilla, le piden la bendición y le besan el anillo.
Tola y yo sí estamos viviendo sabroso: por la mañana nos levantamos a clases de coreografía con Nerú, después hacemos el desayuno pa los muchachos: Antonela, Andrea, Sofía, Nicolás y el otro Nicolás.
Todos tienen sus resabios: Sofía es vegana y en cambio Nicolás, el diputao, desayuna salchichón frito, pero las tajadas tienen que ser cortadas con la espada de Bolívar.
Después tenemos clases de champeta con misiá Verónica, que nos deja de cama porque ella tiene una energía que ya se la quisiera Hidroituango.
Enseguida nos metemos a Gúgol a consultar el obituario mundial pa ver qué personalidades han fallecido y organizale la agenda internacional a misiá Verónica, que conserva la costumbre costeña de no perdese velorio.
Muchos invidiosos han criticao los viajes de misiá Verónica a los entierros de Londres y Tokyo, quizque porque pudo haber mandao mejor un sufragio y una corona por 4-72.
Le estamos proponiendo a la primera dama que fundemos una ONG dedicada esclusivamente pa ir a llorar a los entierros y que se llamaría “Plañideras sin fronteras”.
Otra mujer muy humana de esta alministración es la vice Francia, que vino a supervisar que nos pusieran colchón king, colcha de retazos multicolores y beque de peltre.
En estos días tuvimos un acidente que casi nos cuesta el puesto: resulta y sucede que Tola estaba planchando el edredón de plumas de ganso con el que se acobijan Vero y Tavo.
Y mientras veía la telenovena, en un momento dramático, cuando la protagonista confesaba entre lágrimas que ella votó por el ingeñero Rodolfo, la atembada de Tola dejó la plancha encima del edredón y lo quemó, lo traspasó.
Tuvimos que pegar pa Paloquemao a conseguir un ganso pa desplumalo y arreglar el hijuemama plumón, que entre otras cosas es el principal culpable de las llegadas tarde del presidente porque no hay poder humano que lo descobije.
Ñapa: Los que votaron por el ingeniero, ¿ya buscaron ayuda profesional?
Ñapita: Apoyamos que le compren tierras a Fedegán, pero que les paguen con acciones de Justo & Bueno.