El presidente Petro se asomó anoche por la cocina y nos dijo: Tías, ya que no pude criar a mi hijo Nicolás y siento esa deuda, entonces conseguí una niñera para que me lo termine de criar.
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Y por eso las necesito a ustedes dos, para que vigilen la niñera, le respiren en la nuca, porque no confío en ella ni cinco pues me la recomendó Armando Benedetti.
Ole Tavo –le dijo Tola–, anda regao el chisme que Bienvendete guarda videos tuyos mal parquiao y que los publicaría en caso de tropel. Ya le prometió la chiva a Viqui.
¿Vieron pues tías lo de Rodolfo Hernández? –dijo Petro cambiando de tema–. Juepucha, casi lo pongo de vice. ¡Qué salvada! Y la mamá salió a decir que ella no lo crió.
Hoy llegó la niñera, con una pinta de niñera de serie de Neflis que nos dio cutupeto. Y cuando se presentó, Tola me codió: ¡es una impostora!, ese nombre Marelbys tiene que ser inventao, nadie se puede llamar así. Le aguanto hasta Maryori.
Le ofrecimos tinto y le pusimos conversa mientras vigilábamos cada uno de sus movimientos. Nos contó que tiene mucha esperiencia criando hijos de famosos: Iván y Samuel Moreno, los Nule, y al mismo Armandito Bienvendete.
Le preguntamos por qué Bienvendete, a sabiendas de que era sospechosa de robo, se la recomendó a Laura Sarabiada, y nos dijo que Armando la infiltró en la casa de Laura como “corresponsal”.
Tola le preguntó que cuál sería el método pa enderezar a Nicolasito y Marelbys dijo que lo primero era prohibile la amistá con Armandito y otros amigotes del papá.
Yo le dije: ole Marelbys, ¿por qué carajos Gustavo permitió que se le arrimara la joyita de Bienvendete? Pues porque Petro de candidato estaba muy íngrimo, tías, todos le hacían el fo.
Tola le dijo: Marel, ¿cómo te dites cuenta que te estaban chuzando el cedular? Porque se oía muy nítido, tía, y jamás se caían las llamadas. Y porque me llamaron de la Dijín a proponerme un plan de más minutos y más gigas.
Marelbys nos pidió prestao el baño y Tola y yo aprovechamos pa esculcale la cartera, pero no tenía nada raro, únicamente un micrófono con una lucecita titilando.
Oites Maruja –me dijo Tola pasitico–, antes chuzaban a los magistraos, periodistas y opositores y ahora es a los Nadies… se nota el “cambio”.
Yo me parece vos Tola que las chuzadas deberían quedar en la Costitución de Colombia: todo ciudadano, sin distingos de condición social, tiene derecho a ser chuzao.
Ve Maruja, el fiscal Barbosa dijo que investigará lo de la niñera hasta las últimas consecuencias, pero que las denuncias de Mancuso hasta las primeritas consecuencias.
Se está como demorando la niñera… ya vengo –dijo Tola y salió. Yo me puse a pensar en el platal en efetivo que mueven Bienvendete y Sarabiada en sus casas y me dio envidiecita.
En ese momento volvió la niñera y le pregunté: ¿y vos desde cuando conocés a Armandito? Uf, desde que era uribista, después santista y ahora petrista… y apostar que regresa al uribismo, su alma máter.
Tola volvió toda ofuscada: ¡Marelbys, me permite una requisa! ¿Qué pasó? –pregunté. ¿Te arrecordás Maruja la camándula que me regaló el general Sanabria y que yo mantenía en la gaveta del baño? Pues ya no está.
Mientras Tola requisaba la niñera contra la paré yo fui por el polígrafo, pero estaba dañao, lo fundieron en el gobierno de Uribe. Entonces nos tocó recurrir al viejo método pa pillar la mentira:
–Marelbys, ¿sumercé me cogió la camándula?
–No señora.
–Escupa y no ría.
Ñapa: a mí que me digan “sirvienta” si quieren, pero que me paguen bien.