Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Hoy vino a desayunar nuestra vicepresidenta Francia Márquez y le teníamos güevos a lo “de malas”, o sea: cuando no hay cebolla ni tomate ni aceite y toca hervidos.
Anoche no pudimos pegar el ojo de la emoción porque Francia nos convidó a un paseo de olla pa los charcos del río Pance, en el alicótero oficial.
Es entendible que Tola y yo estemos tan ansiosas: los Nadies montamos en alicótero solamente cuando nos rescatan de alguna inundación o pagamos servicio militar anti guerrilla.
Qué dicha pa vos Francia que tenés alicótero disponible pa salvate de los trancones de Cali y evitar que los Nadies te pidan plata en los semáforos -dijo Tola pasándole el salero.
Otra cosa buena del helicóptero es que no paga peajes -dijo Francia descascarando un güevo-. Ni te para la policía a pedirte el berriondo botiquín y el extintor vencido.
Oites Francia, tan envidiosa la gente que andan criticando tu derroche con el alicótero -dijo Tola-, sabiendo que vos sos la vice y tenés derecho a vivir entre la élite y despertalos con el ruido.
Me atacan quizque porque el helicóptero cuesta mucho -dijo Francia voliando los crespos-, pero ignoran que yo aplico austeridad: lo manejo yo misma y lo tanqueo mitad ACPM y mitad agua y le echo aceite de cocina.
Otra cosa que no sabe la opinión, tías: cuando no uso el helicóptero lo pongo de Uber, y es una platica muy querida que le entra al erario. ¡La gente con tal de criticar!
Ole Francia, hablando de transporte, qué opinás pues del tren bala que quieren poner entre Medellín y Bogotá, porque yo no me suena ni cinco eso tan rápido que uno no alcance a conocer.
A mí tampoco me gustaría ir en ese tren y que pase como un borrador por Puerto Berrío sin dar tiempo de uno comprar mangos, hojaldras y tortas de pescado por la ventanilla.
Bueno, estamos listas, dotora Francia -dijo Tola terciándose el morral con las cosas del sancocho-. Ve Maruja, ¿vos empacates el vestido de baño, el neumático y el antisolar?
Ahí va todo, Tola, incluyendo la toballa pa tapanos cuando nos cambiemos. Faltaría que nos tomemos el Mareol. Voy a poner a calentar aguapanela.
Cuando nos montamos en el alicótero Francia le dio estarte y no quiso prender el hijuemadre, entonces se bajó y le destapó el motor y nos dijo que la batería estaba más muerta que la Paz Total.
Toca prenderlo empujao, tías. Vayan por algunos soldados del batallón Guardia Presidencial pa que nos ayuden, porque empujar pa arriba es muy berraco -dijo Francia cebando el carburador.
Los reclutas se echaron al hombro el alicótero y le gritaron: misiá Francia, póngalo en segunda y cuando lo impulsemos le suelta el clos de una. ¡Hágale pues!
El armatoste pegó un rumbido y echó pal cielo dando sacudidas, mientras Tola y yo rezábamos el rosario y le pedíamos a Diosito Lindo que no nos fuera a llevar todavía, que nos esperara a conocer el metro de Bogotá.
Desde las nubes la capital se ve tranquila, segura y limpia y parecería hasta bien gobernada. La sabana es de un verdor tan verdecito que provoca tirase en la manga y dormir un motoso.
A propósito -dije yo-, ¿vieron que la reforma laboral trae que los patronos le tienen que dar almuerzo a los trabajadores? Eso está muy bien, pero ¿con siesta y todo?
Íbamos lelas y güetes, mirando la culebra ocre del río Mandalena cuando Tola gritó: ¡Brutas, dejé el fogón prendido! Nos tenemos que devolver. Francia la miró con rabiecita ancestral y le dijo: ¡de malas!
Ñapa: Vladimir Putin pide que lo arreste el fiscal Barbosa.
