Publicidad

Tola y Maruja ya no salen de paseo (y aquí cuentan por qué)

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Tola y Maruja
02 de enero de 2022 - 05:30 a. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

Berrionditos, Tola y yo pensábamos larganos de vacaciones pero sabemos que hay desocupaos que nos esperan todos los domingos, y más ahora en descanso que uno quiere es leer pendejadas.

Fulvia, una vecina, siempre sale de vacaciones, llueva, truene o relampagué. Ella jura que sale más barato pasiar que quedase en la casa, que porque si uno se queda en la casa empieza a notar las goteras, las humedades, los desagües taquiaos, la canilla con fuga...

Fulvia es muy pinchada y va pa Providencia, pa una carpa con todo incluido: vuelta a la isla en cuatrimotor con avistamiento de escombros, visita guiada a la casa que quedó en pie, tur a la estatua del presidente Daniel Ortega...

Nosotras sí preferimos quedanos en la casa porque uno sale es a sufrir, empezando porque la salida de Bogotá es medio paseo: nos ha pasao que vamos pa Medellín y nos toca comenos el fiambre en el taco de la 80.

Después viene el desesperante trayeto entre Villeta y Guaduas, detrás de una tratomula bien pachocha y echando humo afrodecendiente (pues, negro), y enseguida un peaje cada que se persina un ñato.

No nos digamos mentiras: las vacaciones estresan... Y si son en el esterior, pior, porque todos los colombianos cargamos el miedo de ir “cargaos”, aunque no llevemos ni Maizena.

Y enseguida vienen otros estreses: que en la aduana nos pregunten cosas en inglés, o que se nos haiga olvidao entre el equipaje un aguacate y ya declaramos que no hay “material orgánico”.

Después vienen esas maratones con el guía: Señoras, vayan al baño en Barcelona porque nos seguimos derecho pa París y almorzamos en Berlín. Y el estrés porque toca madrugar a visitar museos y ruinas.

Son carajadas: nada más maluco que pasiar... A Tola y yo nos pasó cacho hace tres años, cuando nos fuimos de noveleras con nuestros bultos (maridos) Ananías y Perucho a pasar el 31 en San Ándrés islas.

Resulta y sucede que compramos el paquete turístico por Internel, sospechosamente barato. Nos recogieron en la casa en un bus y se supone que íbamos pal aeropuerto El Dorao.

Pero el berriondo bus cogió por la 26 y en la Boyacá voltió a la derecha y se enflechó hasta la 80, y cuando menos pensamos resultamos en el bochorno de Doradal.

Entonces le preguntamos al fogonero del bus que por qué íbamos por tierra y el vergajito nos dijo que en Turbo el bus se volvía anfibio y nos seguíamos por mar pa San Andrés.

Nos pareció muy raro, pero no queríamos ser aguafiestas porque nuestros maridos iban güetes tomando guarilaquis y contando chistes verdes y cantando “se va la lancha”.

Cuando por fin llegamos al hotel en San Andrés nos salieron con que el plan que nos vendieron era de cuatro días una noche y que debíamos descoger cuál noche dormir.

O sea -nos esplicó la niña de receción-, ustedes pueden estar en la pieza todo el día, pero les toca desocupar a las seis de la tarde pa que lleguen los del plan cuatro noches un día, y pueden volver a entrar a las seis de la mañana.

Maruja y yo decidimos dormir esa primera noche, porque estábamos molidas del viaje, pues el tal bus anfibio se varó varias veces en mar abierto y nos tocó bajanos a empujalo.

Al otro día siguió el estrés: Ananías y Perucho, muertos del guayabo, se penquiaron en la playa y unos hijuemadres rascafaris los iban a quemar creyendo que eran muñecos de año viejo.

Y pa completar, la noche del 31 nuestros maridos se emborracharon y faltando cinco pa las 12 arrancaron a nadar rumbo a Medellín a “abrazar a mi mamá”.

¡Feliz 22!

Conoce más

 

Alberto(3788)02 de enero de 2022 - 10:42 p. m.
Gracias por no salir de vacaciones y alegrarnos. Por favor, le envían a su sobrino Mico el comentario de que su ironía es extraordinaria, les salió Genio el muchacho. Gracias, Tola y Maruja.
EMILIA(29392)02 de enero de 2022 - 10:39 p. m.
Lo mejor el tur en Providencia jajaja
Atenas(06773)02 de enero de 2022 - 02:45 p. m.
Como q’ ya presienten este par de catanas q’ sus bodrios tradicionales, esos de los desabridos tamales dominicales, están matando las ganas de sus escasos lectores, y pa no quedarse colgadas de la brocha, o faltas de escenario, hoy se despachan con su paseo bugueño. Así sea a las coscorrones, pero aprenden.
  • Humberto(4444)04 de enero de 2022 - 01:47 p. m.
    El seudo griego, lee bodrios y comenta los bodrios. Sin lugar a dudas se divierte con los bodrios.
  • JOSE(21911)02 de enero de 2022 - 03:20 p. m.
    Uff Antenitas... ¿Usted no es capaz de abstenerse de escribir pendejadas? Contrólose!!!. Con tal de escribir en este foro, escribe la primera güevonada que se le ocurre. Madure!!!!
Edgar(20047)02 de enero de 2022 - 01:06 p. m.
Excelente! El bus anfibio, la empujada en alta mar y la quema de los maridos por año viejos: jajajajaja. Muy bien. Gracias tías.
PEDRO(90741)02 de enero de 2022 - 12:39 p. m.
Cuenta regresiva: faltan 217 días para que termine este mentiroso gobierno. No se adhiera a campañas con candidatos de dudosa honorabilidad.
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.