Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta política.

¿Ulises atado o desatado?, problema constitucional

Tulio Elí Chinchilla

24 de septiembre de 2009 - 11:15 p. m.

EN ULISES Y LAS SIRENAS, JON ELSter, filósofo noruego, apuntó que las constituciones son ataduras con las que el pueblo o el Parlamento previenen y conjuran posibles tendencias suyas a sacrificar la democracia bajo el embrujo de atractivas decisiones del momento.

PUBLICIDAD

Así como Ulises se ató al mástil de su barco (y puso tapones en las orejas de sus compañeros) para resistir la seducción del canto de las sirenas, también el pueblo, a pesar de su poder soberano, debería estar protegido contra el riesgo de sucumbir ante propuestas subyugantes, cuando quiera que éstas puedan conducir por un camino de no regreso.

En apoyo de su metáfora, Elster cita a pensadores como John Potter Stockton: “Las constituciones son cadenas con las cuales los hombres se atan a sí mismos en sus momentos de cordura para evitar perecer por suicidio el día que desvaríen”. A Friedrich Hayek: “La Constitución es una atadura que el Peter sobrio le impone al Peter bebido”. Y a Cass Sunstein: “Las estrategias de precompromiso constitucional podrían servir para salvar la miopía y la debilidad de la voluntad de parte de la colectividad”. A tal efecto se establecen tribunales constitucionales.

El problema se plantea también en términos de tensión entre soberanía popular y constitución: ¿cuál de las dos debe tener prevalencia? Debe prevalecer la integridad de la Constitución, es decir, el modelo constitucional de Estado de Derecho, el cual debe ser defendido aun contra el supremo poder de decisión del pueblo. La razón es sencilla: sólo si se mantiene inalterada la estructura constitucional, el pueblo podrá seguir siendo soberano, ya que —aparte ejercicios de mitología política— el pueblo como sujeto institucional no existe sino gracias a la Constitución, sólo expresa una voluntad libre dentro de las reglas fundamentales que lo configuran. Es la visión del catedrático español Manuel Aragón en Democracia y Constitución.

Aunque Elster en obra posterior (Ulises desatado) varió su posición por encontrar que muchas restricciones al poder mayoritario son o ineficaces o contraproducentes, las admite como salvaguardas necesarias en ciertas circunstancias y contextos especiales. Tales elucubraciones filosóficas no aconsejan arrebatarle a la ciudadanía su derecho a preferir una decisión o un gobernante al que valora como bueno. Pero suscitan interrogantes: ¿los límites constitucionales al tiempo de gobernar no son una salvaguardia indispensable de la condición de ciudadanía libre? ¿No deberían preservarse los equilibrios de la poliarquía en contextos involutivos de excesiva personalización del poder? Si “hasta la virtud debe tener límites” (Montesquieu), ¿no debería tenerlos el pueblo?

Read more!

~~~

Autorrectificación. Mi anterior columna (Fernando Lasalle, Socialdemocracia y Constitución) contiene un error: la mujer por la cual Lasalle se batió en duelo fue Helene Von Dönniges, no la condesa de Hatzfeldt, aunque como apoderado en el divorcio de ésta, Lasalle sufrió persecución por la justicia influenciada por el Conde (según la Introducción al Manifiesto Obrero y Otros Escritos Políticos de Fernando Lasalle, Centro de Estudios Constitucionales, Madrid, 1989).

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.