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Para el sábado 28 de marzo, en las instalaciones de Corferias, será instalada la segunda convención Nacional del Partido de la U.
La convocatoria está prevista con asistencia de más de dos mil delegados de todo el país. Allí estarán representadas todas las regiones y municipios que de una u otra forma han despertado entusiasmo por pertenecer al nuevo Partido que les garantiza continuidad ideológica con definiciones concretas de lo que debe ser la responsabilidad política frente a los electores, cuando se ocupa un cargo por elección popular.
Hay que reconocer que es el partido más joven y dinámico que existe en los escenarios democráticos de los últimos tiempos. Pese a su corta existencia, ha sobrevivido a todo tipo de cuestionamientos y debates en el Congreso y en las plazas públicas, no solo por parte de los dos partidos tradicionales, sino también, de los que se han formado producto de fuerzas de izquierda como, el Polo Democrático Alternativo. A la fecha, cuenta con 19 Senadores, 33 Representantes, 59 diputados, 1.200 Concejales, 138 Alcaldes y 7 gobernadores, es decir, toda una gama de legisladores; mandatarios regionales y locales, comprometidos con la renovación del País en todos los campos sociales, económicos y políticos.
Hay que reconocer que el Partido de la U, es una masa heterogénea de ciudadanos y militantes de diversos partidos y movimientos, que desertaron a sus toldas, al no encontrar una respuesta clara en los escenarios donde anteriormente militaban. Infortunadamente, los dos partidos tradicionales pecan en este aspecto, hay que aceptar que llevan cientos de años en el escenario de la vida nacional, pero, aún adolecen de una plataforma ideológica clara que los oriente y los defina como tal. No hay que olvidar que la plataforma ideológica de un partido, es su cerebro, a través del cual se irradian una serie de conceptos básicos y leyes que lo alimentan, con el fin de llegar a sus electores en forma de planes y programas de desarrollo para un beneficio común. Toda institución al servicio de la sociedad, empieza a extinguirse cuando sus fundadores o promotores no son claros en sus definiciones y objetivos y no tienen una concepción clara de lo que debe ser su misión y visión.
El Partido de la U, se ha cuidado por conservar los postulados básicos del ordenamiento social y jurídico, con pleno ejercicio de jurisdicción y gobierno, pilares fundamentales para ejercer el principio de autoridad. Debemos reconocer que el programa de Seguridad Democrática, implementado por el actual Mandatario, y que muy posiblemente pase a ser política de Estado, nació producto de un consenso de Unidad Nacional, plasmado en los estatutos del Partido de la U, y que gracias a él, se ha logrado acabar con la inseguridad que antes del primer mandato del presidente Uribe, nos tenía prácticamente que encañonados.
Algunos partidos y movimientos políticos de las últimas generaciones, muchas veces nacen al vaivén de un objetivo, sin ninguna plataforma ideológica y estructura de gestión administrativa, muriendo al día siguiente de haber cumplido con su meta electoral, como es la de designar a alguien para ocupar un cargo por elección popular. Los hay para promover: senadores, representantes, alcaldes, gobernadores, concejales y diputados. Son partidos y movimientos golondrinos y de garaje, que se incuban al margen de una rebeldía contra los partidos tradicionales legalmente constituidos, o muchas veces contra los caciques. De todas maneras son producto de una aventura politiquera, sin ninguna proyección hacia el futuro.
Quienes piensan que el partido de la U, no perdurará más allá de la segunda reelección del presidente Uribe, pueden estar equivocados. A los partidos tradicionales, les va tocar renovarse y reestructurarse, si no quieren desaparecer obnubilados por la avalancha de movimientos que en muy poco tiempo empezarán a crear las generaciones de nuevos profesionales; porque, solamente ven en ellos, a un puñado de ciudadanos, agrupados en torno de un directorio, para usufructuar las prebendas del Estado; poseen unos mecanismos obsoletos y sus cuadros directivos ya han perdido vigencia en el mundo moderno de la actividad política.
El país entero espera con mucho optimismo el desarrollo de la segunda convención nacional del Partido de la U, muy seguramente que durante ella, se nombrarán nuevos directivos que serán los encargados de promover los próximos comicios electorales del año 2010.
Comunidad y Desarrollo
