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El cuerpo de la mujer no se gobierna

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Vanessa Rosales A.
03 de mayo de 2021 - 03:00 a. m.
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Un ser humano es de manera primordial un cuerpo. Su habitar físico, su vida, su muerte. Su singularidad. Su dolor, su deleite, su autonomía, su potestad, sus movimientos. Su experiencia intransferible, anclada en su específico habitar. Lo que sucede sobre ese terreno principal, sobre el cuerpo, y por propia voluntad, es lo que permite existir como sujeto en una democracia. Lo dijo la escritora y activista Gloria Steinem de manera más elocuente: “es la base de la democracia poder controlar el propio cuerpo”.

La idea es tan clara, tan contundente que, al iniciar las líneas, mientras escarbo en mis recursos del lenguaje para escribir esto, una incredulidad sacude mi estado interior. Me cuesta creer que en pleno 2021 haya que defender que una mujer tiene derecho a elegir sobre su propio cuerpo. Suyo. El hábitat de su existencia. La carne de su singularidad. La marca de su vitalidad.

Advierto desde ya la incomodidad que genera proclamar algo tan simple. Preveo los venenos. Los insultos. Las violencias que me lanzarán. Escribo esto sabiendo que me escupirán. Pero lo escribo también inamovible en una convicción elemental: el cuerpo de una mujer es ingobernable. Nada ni nadie tiene potestad o determinación sobre él. Moriré sabiendo esto. Lo defenderé con brío pese a toda la virulencia que pueda traer.

En el fondo, todo va parar al mismo lugar. Son siglos de esto. Siglos enteros donde se ha establecido que una mujer no es un ser humano y que su existencia no merece ser vista con solidaridad o sentimiento. Está tan incrustado en las creencias compartidas que muchas personas lo creen natural y no lo ven. La mujer como un sujeto secundario. Sobre cuya existencia pueden trazarse reglas. Qué puede hacer y por qué, cómo y cuándo. Está enquistado en nuestro entendimiento del mundo que es supuestamente corriente determinar la vida de una mujer. Y aunque esto no es aparente por las modernizaciones de las últimas décadas, por los logros en derechos, por los innegables cambios, eso no significa que la creencia inconsciente no esté. Existe, además, tanto en hombres como en mujeres. Es, después de todo, un aprendizaje largo, duradero.

En el fondo, todo desemboca en la pregunta de siempre. ¿Por qué le temen tanto a la libertad de las mujeres? ¿Por qué les genera tanto descontrol, tanta violencia, que las mujeres pueden decidir sobre lo que sólo a ellas pertenece? ¿Por qué siguen creyendo que el cuerpo de una mujer se gobierna?

Tal vez porque, durante siglos, la capacidad reproductora, milagrosa, deslumbrante de las mujeres, generó unas exigencias puntuales sobre ellas. Tenían que ser esposas, tenían que ser madres. Todo lo demás era un estado pasajero hasta llegar a ello. Era un sistema de contenciones. Uno que hace más de un siglo se ha resquebrajado, para enseñarnos la ilusión que guardan las fabricaciones sociales. Pese a todas las transformaciones, sigue siendo indeciblemente incómoda la libertad de las mujeres.

Ahora, es muy frecuente que quienes odian la lucha de las mujeres se refieran a la importancia de los hechos. Lo fáctico. Las cifras. Las mediciones. Según ellos, un movimiento que lucha por la libertad y la igualdad de las mujeres es un relato, además anti-natural, inventado, ficticio, histérico. No es, como “debería ser”, una colección de datos “racionales”. Los datos. Los hechos. Vamos entonces con ellos.

Desde 1967, la Organización Mundial de la Salud estableció que los derechos reproductivos de las mujeres son un tema de salud pública y un asunto que concierne la defensa de los derechos humanos. No es un tema de la cruz, ni de los lastres del catolicismo castigador, ni de un sentido ofuscado de moral. De la misma manera, algunos mapas que se enfocan en la racionalidad de datos, cifras y hechos, revelan una relación estrecha entre desarrollo y leyes. Los países más desarrollados tienen el aborto despenalizado y la mayoría de los países establecen esa posibilidad hasta el primer trimestre de gestación. Por contraste, los países en desarrollo tienen las peores leyes sobre derechos reproductivos. ¿Es casualidad que, además, estadísticamente, el prohibicionismo de la sexualidad adolescente, la reticencia a educar sexualmente a la juventud arroje también índices altos en enfermedades venéreas, embarazos, etc.? Hay que estar aferrado a una soberbia irreflexiva para no ver la correlación entre progreso, prosperidad y la desmoralización de las libertades humanas.

Hay mucho antagonismo ante esto. Y muchas fórmulas populares para desestabilizarlo. La retórica de que las mujeres deciden sobre su reproducción e interrumpen sus embarazos porque son malvadas, caprichosas, putas, solo refuerza una violencia muy profunda hacia la libertad de las mujeres. La promueven otras mujeres también. Lo hacen, por ejemplo, cuando señalan desde el atril de sus posibilidades, “su incapacidad para cuidarse”, mostrando, satisfechas, imágenes de pastillas anticonceptivas, preservativos. Condenando y deshumanizando procesos que son mucho más complejos. Lo que muchos no ven es que para incontables mujeres no hay acceso a nada de eso.

En Cartagena de Indias, por ejemplo, muchas adolescentes que activan su vida sexual son condenadas moralmente y ordenadas a irse a convivir con el varón con quien tienen relacionamiento. Cuántas jovencitas no son tratadas de puta por activar su experiencia erótica. No existe la educación sexual en un país que insiste en forzar la cruz en las políticas públicas. Y los mismos segmentos que prohíben esa educación sexual en nombre de la ideología religiosa son los mismos que reprimen a toda costa los derechos reproductivos de las mujeres. Ni lavan ni prestan la batea, se podría decir sobre eso.

Toda mujer debe tener derecho a decidir sobre su cuerpo. Sin embargo, no poder hacerlo tiene más efectos en las vidas de mujeres empobrecidas, rurales, o de aquellas que atraviesan vidas sujetadas por muchas otras coordenadas. Mujeres que viven en situación de violencia y no desean ser madres otra vez. Mujeres que han sido violentadas sexualmente, en sus propias esferas domésticas y no añoran maternar de esa manera. Mujeres que no tienen recursos para activar métodos que para otras es posible. El municipio con mayor registro de capturas por aborto es Cartagena, con un total de 118 personas capturadas, correspondiente al 18,5% del total de capturas. En un país de narcos, de criminales organizados de todo tipo, de políticos encumbrados, rateros, de familias amparadas por los más corruptos vicios, se criminaliza a mujeres por elegir sobre su propia autonomía. La incredulidad vuelve a agitarse en mí. ¿Saben exactamente lo que implica la raza y la clase social en un lugar como Cartagena? ¿Es tan inviable que perciban la injusticia tan aberrante que hay en perseguir mujeres que poco tienen por decidir sobre su propio cuerpo?

La coyuntura actual nos llama a llegar a un término razonable para decidir libremente. Más cifras. 67 países en el mundo permiten el aborto, sobre todo en Europa y en países con reconocimiento de derechos para las mujeres. Lo hacen bajo un modelo que se conoce como mixto, en el que se reconocen las causales extremas y también el aborto libre hasta un límite determinado de semanas. Argentina es nuestro modelo a seguir porque permite la interrupción del embarazo hasta la semana 14, además de contemplar tres causales.

Ahora, hechos. En Colombia, la interrupción del embarazo es permitida desde el año 2006. Desde entonces, la Corte Constitucional la despenalizó en tres casos extremos: violación, malformación del feto y riesgo para la vida o la salud de la mujer. Lo hizo a través de la sentencia C-355. En la Fiscalía hay más de 5.000 denuncias que buscan criminalizar este derecho a decidir; en ese panorama se trata a las mujeres como criminales al momento de querer decidir sobre su maternidad. No estamos discutiendo la interrupción del embarazo, que ya es legal y constitucional, estamos discutiendo que debe ser libre hasta la semana 14 porque en los últimos 15 años, pese a eso, las barreras no han sido suficientes ni efectivas. Este modelo mixto, donde se permite la interrupción libre hasta la semana 14 y que mantiene las tres causales, sería un cambio histórico para las mujeres. Y la justicia para las mujeres es justicia para todos.

La campaña 14PorColombia busca afianzar este modelo mixto. Me sumo a ella con el fervor de defender, pese a toda herida que quieran lanzar contra mí, que toda mujer tiene el derecho inalienable a decidir.

En 1992, en un Unplugged memorable de MTV, el vocalista de Pearl Jam, Eddie Vedder, escribió sobre uno de sus brazos, con marcador, el término pro-choice. Proelección. Cuánta claridad en un gesto tan simple. Estar a favor del derecho a elegir. La concepción diáfana de la democracia sustentada en la elección del propio cuerpo. No es necesario que usted adhiera, comparta o ejerza la interrupción del embarazo. Defender el derecho no es exhortar la práctica. Es defender un derecho. Y sí hay una solidaridad ética en respetar, sin reservas, el derecho a elegir.

Para las mujeres que reproducen las lógicas que les ha enseñado la misoginia, recuerden que no todas disponen de las mismas capacidades de elección que ustedes tienen. No lo practiquen ni lo aprueben. Respeten el derecho de muchas otras, en circunstancias muy distintas, a escoger. Un hombre no atraviesa la experiencia de una mujer y es su lugar respetar esa experiencia. Ni usted, ni nadie es quién para gobernar sobre el cuerpo singular de una mujer. Por ejercer ese derecho, estas palabras, la lucha, siempre.

vanessarosales.a@gmail.com, @vanessarosales_

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Jairo(7734)04 de mayo de 2021 - 11:23 a. m.
Bravo, Vanessa! Bravo!
wilson(72314)04 de mayo de 2021 - 03:35 a. m.
Tremenda columna, sin palabras, qué viva el derecho a la libre elección...gracias a la autora por tanta claridad y por la pertinencia de cada palabra, leer un texto como este me ayuda a construirme como hombre... gracias
María(60274)03 de mayo de 2021 - 11:41 p. m.
"#14PorColombia. La lucha por el derecho a decidir sobre nuestro cuerpo irá hasta donde tenga que ir. En ese camino, exigimos el derecho al aborto libre durante las primeras 14 semanas de embarazo." Piedad Bonnet
Javier(dizd8)03 de mayo de 2021 - 03:31 p. m.
Autonomía sobre su anatomía, por siempre. Es una dicha saborear su claridad sobre tantos y tan espinosos temas. Dios proteja su inteligencia.
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