Publicidad

El mapa que nos dieron

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Weildler Guerra
20 de junio de 2026 - 05:04 a. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

Homero cuenta que Circe advirtió a Odiseo sobre el paso donde dos monstruos vigilan a los navegantes: Escila, que devora a unos pocos marineros desde su roca, y Caribdis, el remolino capaz de tragarse la nave entera. La diosa le aconseja un cálculo simple: acercarse a Escila, perder a algunos hombres y salvar el resto de la tripulación. Es quizás el primer relato de Occidente sobre la elección del mal menor, y durante siglos se leyó como una lección de prudencia. Pocas veces se pregunta, sin embargo, qué clase de capitán termina siendo quien aprende, travesía tras travesía, a sacrificar a unos para salvar a otros sin que la mano le tiemble.

Hannah Arendt desconfió de esa forma de razonar. Al reflexionar sobre la responsabilidad personal bajo los regímenes totalitarios, especialmente en Responsabilidad y juicio y en Eichmann en Jerusalén, observó que quienes aceptan el argumento del mal menor olvidan muy pronto que, al final, han elegido el mal. No fue una reflexión abstracta: ese razonamiento permitió que funcionarios, burócratas e incluso algunas víctimas terminaran convertidas, paso a paso, en piezas de una maquinaria de dominación y persecución. Cada concesión parecía razonable frente a la siguiente; ninguna lo parecía cuando se la miraba desde el punto de partida.

Desde otra tradición filosófica, Kant llegó a una conclusión semejante. En la Fundamentación de la metafísica de las costumbres (1785) sostuvo que el valor moral de una acción no depende de sus consecuencias, sino de si puede convertirse en un principio universal de conducta. Un acto injusto no deja de ser injusto porque la alternativa parezca peor. La moral no consiste en calcular pérdidas sino en preguntarse si una acción es correcta en sí misma. El mal menor no desaparece, pero deja de ser una justificación suficiente.

Camus, al examinar las revoluciones que se justifican en nombre de un bien futuro, advirtió algo semejante: la necesidad histórica, esa gran coartada, ha legitimado matanzas presentes a cambio de promesas que casi nunca se cumplen. Esa misma necesidad histórica reserva su condena más severa para quien se abstiene de escoger: no lo llama disidente, sino cómplice del monstruo que dice combatir, como si negarse a participar equivaliera ya a una traición.

Más cerca de nosotros, Slavoj Žižek retomó esta discusión durante la campaña presidencial estadounidense de 2016, a propósito del dilema de la izquierda entre Hillary Clinton y Donald Trump. No sostuvo que el mal menor deba rechazarse siempre como una verdad universal; cuestionó, más bien, que se convierta en una estrategia política permanente que impide imaginar alternativas, porque esa lógica termina despolitizando a los ciudadanos: los obliga a escoger dentro de un mapa de opciones dibujado por otros y convierte la resignación recurrente en virtud cívica.

Surge entonces una paradoja inquietante: ciudadanos que siempre han reclamado libertad frente al poder le exigen al vecino decidir en su misma línea, como si existiera un solo voto correcto. Como si el sufragio ajeno, el voto disidente, el voto en blanco o la abstención razonada fueran una falta que otros tienen derecho a censurar. Quien rechaza ese mapa no necesariamente renuncia a elegir. Puede estar reclamando algo más simple y más difícil: el derecho a imaginar otro mapa.

wilderguerra@gmail.com

Conoce más

Temas recomendados:

 

Atenas (06773)20 de junio de 2026 - 03:31 p. m.
Weildler, qué fina forma de llevar al lector entre algodones pa respetuosa/ pedirle q’ es prudente respetar la libertad del voto. No me siento aludido, pues tengo entendido q’ inevitable/ siempre habrá una manada de idiotas útiles de los q’ se vale la extrema izquierda pa sumir pueblos enteros en la miseria y q’ “ellos allá con su pan se lo coman”; q’ igual hay libre albedrío pa votar en blanco o elegante manera de criticar al ojisapo. Y los q’ votamos por A.de la E. pa salir del caos. Atenas
ALVARO MEDIMA(28865)20 de junio de 2026 - 03:01 p. m.
Los delaspriellistas se la están jugando por la muerte. Si a usted detesta la altanería de TRUMP, ¿cómo puede votar por De la Espriella?
Gines de Pasamonte(86371)20 de junio de 2026 - 02:33 p. m.
¡Urgente! Me ha llegado vía WhasApp un alarmante mensaje en la voz alguien que se hace llamar: “El insurgente”, supuesto familiar de una persona que trabaja al interior del Consejo Nacional Electoral, Pues bien, según “el insurgente”, mucho dinero ha corrido al interior de la Registraduría Nacional y el “señor” de la espriella ya está elegido como nuevo presidente. ¡Gravísimo!
  • Atenas (06773)20 de junio de 2026 - 03:39 p. m.
    ¡Quico la sacó del estadio con esta pendejada!, ya lleva una hora expuesta y nadie de la jauría le ha comido cuento a esa carajada. Perico de los Palotes q’ no quiso aceptar q’ con los resultados de la 1ª vuelta anunciado quedó q’ repetiríamos la dosis en la 2ª de mañana. El país está mamado de tanta atarvanería del asqueroso ojisapo, incluso en estas páginas de EE, medio mamerto como el q’ más, los foristas q’ estamos contra el carecrimen igualamos a la jauría.Nos saturó el sofista. Atenas
Carlos Rodríguez(jbw8b)20 de junio de 2026 - 01:15 p. m.
Cepeda es un lobo con piel de oveja, engavetó estratégicamente la constituyente para volverla a sacar al primer roce con el congreso o las cortes. Dijo textualmente que con la constituyente podría gobernar por decreto, sin el congreso, o sea la dictadura. Abelardo presidente.
Gvbnllnh. Bvc. Nm. N jn(98086)20 de junio de 2026 - 11:13 a. m.
Poniendo eso a Chibchombia. La cosa es así: La gente no va a votar a favor del corroncho fantoche. La gente está votando en contra de Petro. Por eso Cepeda nunca va a ganar. Por eso por mucho que mal hables del aparecido trumpista, la gente no va a votar por Cepeda porque es el heredero títere.
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.