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La crisis de la figura de la autoridad indígena

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Weildler Guerra
06 de abril de 2024 - 09:00 a. m.
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La figura de la autoridad tradicional indígena introducida por el propio Estado colombiano está en crisis. Como el concepto de autoridad tradicional es ambiguo e inestable, algunos indígenas distinguen entre “autoridades de papel”, que son las registradas ante las entidades territoriales y el Ministerio del Interior, y las “autoridades ancestrales” para referirse a aquellas que, sin estar registradas ante el Estado colombiano, actúan efectivamente como tales en los asentamientos indígenas. Esta situación no es nueva. En el transcurso de la vida republicana se ha estimulado la búsqueda de grandes y poderosos “caciques” capaces de movilizar una extensa red de seguidores. En la vida real de pueblos indígenas numerosos esa ansiada y poderosa figura es difícil de encontrar, No obstante, si el Estado quiere caciques los indígenas se los darán. Si exige autoridades tradicionales también las tendrán.

Las reformas de tipo constitucional y legal sucedidas en el país después de 1991, la adopción de políticas públicas y programas de tipo social, así como la llegada de grandes proyectos mineros y energéticos han aumentado el dinamismo de la esfera de interacción entre el universo social indígena, las entidades estatales y grandes empresas privadas. El resultado de todo esto ha sido la proliferación de las figuras de representación entre los indígenas. En pueblos como el wayuu esto ha ocasionado una extrema fragmentación territorial; un incremento de las tensiones sociales entre miembros del mismo grupo de parientes uterinos asociado a un determinado territorio y enfrentamientos abiertos entre grupos familiares por el control de un territorio y de los recursos oficiales asignados a este. Los alcaldes y los asesores comunitarios externos tienen una perversa injerencia en el agravamiento de estas situaciones. Un caso preocupante es lo sucedido en el seno del pueblo arhuaco.

Durante los últimos gobiernos nacionales no se han establecido mecanismos de seguimiento por parte del Ministerio del Interior sobre el aumento geométrico del número de autoridades tradicionales en diversas regiones. Es urgente revisar como opera el concepto de autoridad en las diversas sociedades amerindias. Para dar solo un ejemplo, las mujeres chamanes wayuu pueden asumir transitoriamente el control de un grupo familiar ante la presencia de epidemias, sueños premonitorios o potenciales conflictos. Ellas ordenan sacrificios de animales, encierran a sus parientes varones, les someten a rituales y establecen prescripciones en el consumo de ciertos alimentos. Sin embargo, nadie las percibe como autoridades tradicionales.

Cada pueblo amerindio tendrá criterios propios para establecer su noción de autoridad interna. Los jefes tradicionales wayuu requieren usualmente de tres rasgos principales que inciden en su legitimidad: competencias; conocimientos y reconocimiento social dentro y fuera de su grupo familiar. Las competencias comprenden el conjunto de capacidades, aptitudes, e idoneidades para representar a su grupo, dirigir tareas u organizar eventos sociales como funerales. Ellas le permiten cumplir lo que se espera de ellos. Las autoridades de papel suelen carecer de esos atributos.

Esta crisis parece extenderse a diversas sociedades. Tal y como lo ha dicho Hanna Arendt, en un sentido geográfico y cultural más extenso, “el concepto de autoridad es inherente a la persona. Permanecer investido de la autoridad exige respeto para la persona o para la entidad. El mayor enemigo de la autoridad es, por eso, el desprecio y el más seguro medio de minarla es la risa”.

wilderguerra@gmail.com

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luis(18551)07 de abril de 2024 - 01:35 p. m.
Muchas gracias. Ocuparse de temas indígenas (con gran autoridad) en un país como el nuestro, donde "indio" es un insulto, tiene mucho valor.
Alba(46837)06 de abril de 2024 - 11:36 p. m.
Es un tema difícil, mucho cacique y poco indio, pero a la inversa tal vez es peor
Humberto(12832)06 de abril de 2024 - 10:28 p. m.
Solo a partir de la constitución del 91 se ha empezado a darle cierta visibiidad a los indígenas. Me consta que antes de esa fecha se compraban fincas en el Cauca, Cajibío en concreto, con los indígenas adentro como si fueran pájaros que habitan los árboles.
Chirri(rv2v4)06 de abril de 2024 - 02:54 p. m.
No cesa el daño a las culturas tradicionales, sea decir, que la lucha ha de seguir.
Andres(11973)06 de abril de 2024 - 12:22 p. m.
La cultura de los Nasa es vivir de la teta del estado. No producen nada. La tierra se la alquilan a campesinos para vivir de vagos. No sirven para nada. Ahora que Petro los volvió prepagos para alimentar sus huestes y amenazar a los Colombianos, se pegaron un tiro en el pie. El próximo gobierno les va a quitar toda esa vagabunderia.
  • Alejandro(43405)07 de abril de 2024 - 12:27 a. m.
    a boring paramilitary
  • Mar(60274)06 de abril de 2024 - 11:23 p. m.
    Eso pensaban los españoles y mire el daño que hicieron. Lo raro es que usted siendo indígena piense así o es que usted es de los que se cree más que ellos, porque sepa que ellos son usted, usted tiene la sangre de ellos y ellas, todos y todas la tenemos.
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