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Un fino caballero

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Weildler Guerra
06 de noviembre de 2021 - 05:00 a. m.
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Hace varios años, el destacado abogado e historiador Rafael Lovera se encontraba en Bogotá, invitado como jurado del Premio Nacional de Cocinas Tradicionales. Lovera ha sido considerado el padre de los estudios de alimentación en Venezuela. Habiendo leído previamente la información de los platos que se presentarían supo que había uno que evocaba la presencia holandesa en nuestro territorio durante el periodo colonial. Al momento de presentarlo ante el jurado, el participante lo hizo rodeándolo de muchos y heterogéneos acompañantes que opacaban al plato principal. Cada uno de estos era digno de una historia particular. De esta manera las orejas de cerdo ahumadas se perdieron en el escenario como la sombra de un ciudadano entre la multitud de una plaza. Ante ello, y con inocultable decepción, el profesor Lovera citó la célebre frase de Voltaire: “el secreto del aburrimiento es querer decirlo todo de una sola vez”.

José Rafael Lovera nació en Caracas en 1939. Era miembro de número de la Academia Nacional de Historia de Venezuela, fue fundador de la Academia Venezolana de Gastronomía y miembro de la Sociedad de Historia de la Ciencia de Washington. Gozó de un extendido aprecio y admiración en Colombia, España y otros países. Autor de libros hoy clásicos como Historia de la alimentación en Venezuela, Food Culture in South America y Gastronáuticas entre muchas otras obras. A él le debemos la publicación en español del Viaje y Descripción de las Indias, del florentino Galeotto Cey, cuyo manuscrito localizó en el Museo Británico y publicó en 1994.

Conversar con este gran maestro era un aprendizaje constante sobre la alimentación y la cocina en Sudamérica. Estaba lleno de anécdotas que ilustraban la baja estima en la que los gobernantes latinoamericanos tenían a las cocinas propias. Contaba que, el 16 de diciembre de 1961, el presidente John F. Kennedy visitó Venezuela y fue invitado a una fastuosa cena por el mandatario de ese país, Rómulo Betancourt. Al día siguiente circularon inquietantes rumores acerca de los platos brindados por el anfitrión a su huésped norteamericano. Se decía, con perversos fines, que a Kennedy se le había ofrecido un menú basado en la cocina venezolana. Esto les pareció una herejía a los encargados del protocolo en el Palacio de Miraflores. Visiblemente indignado, el jefe de esta dependencia declaró que ese infame rumor era una calumnia denigrante y apátrida.

Aunque de carácter reservado, era, interiormente, un ser cálido que tenía un inigualable sentido de la amistad y la generosidad. Él impulsó la carrera de muchos jóvenes profesionales de la cocina. A través del Centro de Estudios Gastronómicos (CEGA), entidad de investigación y educación, buscaba la formación de un “cocinero ilustrado”. A esta institución donó miles de sus libros. Al conversar con él y disfrutar de sus modales y de su erudición podía entenderse por qué Caracas fue la cuna de hombres tan meritorios como Andrés Bello. José Rafael Lovera falleció el pasado mes de octubre a sus 81 años. La imagen que mejor lo define la brindó su colega Elías Pino Iturrieta, quien lo describió no solo como un brillante investigador sino como lo que siempre fue: un «fino caballero».

wilderguerra@gmail.com

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PEDRO(90741)06 de noviembre de 2021 - 11:33 p. m.
Cuenta regresiva: faltan 274 días para que termine este embustero gobierno. Y está en usted evitar que se repita, no dejándose manipular ni convencer por medios y personas que por fanatismo siguen a un caudillo.
Daniel(rvd59)06 de noviembre de 2021 - 01:39 p. m.
Lindo y sensible homenaje a un gran ser humano. Muchas gracias.
Juan(42280)06 de noviembre de 2021 - 11:26 a. m.
Fino talento para describir la fina cultura de un caballero caribe venezolano ilustrado. W. Guerra Curvelo, un fino e ilustrado hombre indígena de nuestra Región Caribe honra nuestra cultura y nosotros tenemos el honor de preservarla. Lovera, un gran ser humano.
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