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6 Aug 2022 - 5:30 a. m.

Un país nutriente

Los diversos grupos humanos tienen múltiples formas de concebir la agricultura. Entre los antiguos griegos el filósofo Teofrasto entendía el cultivo como una relación mutua y colaborativa entre las plantas y los humanos. Esta es una perspectiva respetuosa de la agricultura en la que el cultivador se involucra en una asociación con base en el respeto por la conciencia y la autonomía de las plantas cultivadas. Los usos a los que asociamos los seres vegetales, como las grandes extensiones de monocultivos para obtener biodiésel o las granjas de flores, han justificado la instrumentalización completa de las plantas, cuya existencia solo tendría sentido si sirve a los fines animales o humanos.

Es clave, en consecuencia, reflexionar sobre los múltiples sentidos de la agricultura en distintos marcos geográficos y en la larga historia de la humanidad. Para dar un ejemplo los aborígenes australianos ven a la vasta tierra continental que ocupan como un “país” dotado de una voluntad y una fuerza de vida propia. La vida expresada en sus múltiples formas, como las de las plantas y los humanos, es producto de la intencionalidad del lugar.

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