Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta política.

Mar-a-Lago 2

William Ospina

01 de febrero de 2026 - 12:05 a. m.

Hace mucho tiempo ya que los cubanos están sufriendo. Pero no es el desvelo por el sufrimiento de los cubanos, cuyas causas son largas de analizar, lo que mueve al gobierno de Estados Unidos a apretar el cerco y ahorcarlos con un cinturón de miseria.

PUBLICIDAD

Es el idéntico resort que Trump exhibió en Davos como el destino ideal para la Franja de Gaza: un acantilado de edificios de lujo para la élite internacional frente al mar más bello del mundo, un paraíso de balnearios de 20 estrellas a 90 millas de Miami, un Mar-a-Lago 2 para la plutocracia mundial.

Como el destino de los venezolanos, el de los cubanos puede esperar; lo importante es que el gran capital exprima primero las reservas del mundo: allí el petróleo, allá el turismo, más allá el frigorífico descomunal de Groenlandia para los candentes laboratorios de la Inteligencia Artificial.

Porque detrás de la locura que está gobernando el mundo hay todo un sistema de cajas registradoras contabilizando las ganancias, y Trump no mira a Cuba con los ojos de la conmiseración por la suerte de los pobres isleños sino con los ojos del cálculo gerencial: ¿Cuántas torres Trump caben a lo largo del malecón de La Habana, y cuántos hoteles Trump pueden bordear Cuba desde Matanzas y Varadero pasando por Guantánamo hasta Playa Girón?

¿Qué demora el ingreso de la Fuerza Delta a la isla? Tal vez la sospecha de que 120 años de pasión independentista y 60 años de ideología antiimperialista hagan a Cuba un poco más difícil de someter que cualquier otro país del continente.

Tal vez el recuerdo de que la primera potencia planetaria tuvo que salir de Vietnam y de Irak y de Afganistán a veces vencida y a veces extenuada por esos enclaves que para Trump ni siquiera son países sino inexplicables madrigueras.

Tal vez la evidencia de que, a diferencia de los Heliogábalos de la Roma imperial, los presidentes de Estados Unidos todavía necesitan votos, y que estos empiezan a perderse con cada soldado americano sacrificado en los saqueos de ultramar. Además, las guerras pueden ser buenas para Estados Unidos, pero no tan cerca.

Read more!

No fue una buena noticia para Marco Rubio que de todos los millones de bolivarianos armados que iban a defender a Maduro sólo los 32 cubanos que lo protegían dieron la vida por él enseguida. Claro que Maduro no lo merecía, pero es evidente que esos hombres estaban luchando por Cuba.

Al final de su vida Fidel Castro sabía que lo único que necesita Cuba es que los Estados Unidos levanten el embargo que hace seis décadas mantiene postrada a la isla. Obama lo supo, e hizo la única cosa inteligente que ha hecho el imperio frente a Cuba, reconocerle un poco de dignidad a la lucha de los cubanos por su soberanía, que se exaltó en vocación inflexible después de que la corona española a través de las políticas del general Valeriano Wylier mató de hambre a casi medio millón de cubanos durante la guerra de Independencia.

Es una lástima que Biden, por estúpidos cálculos electorales, que al final fueron estériles, no haya persistido en la política de Obama. Con otra conducta hacia Cuba y hacia Gaza tal vez habría evitado que los jóvenes demócratas, que se negaron a votar por Kamala Harris, le abrieran el paso a este gobierno caótico que tiene en vilo al planeta.

Read more!
No ad for you

¿Con qué legitimidad le va a hablar a las tiranías del mundo un gobierno que por quedarse con el petróleo de un país mantiene en el poder mientras le obedezca a un régimen usurpador? ¿Con qué derecho se va a vender como defensor del orden legal un gobierno que viola a su antojo toda legalidad internacional? ¿Con qué autoridad invocará la democracia un gobierno que ya tiene hombres armados y enmascarados acosando a su propia ciudadanía en las calles?

Cuba puede caer, pero es evidente que no caerá sin luchar, y a Trump solo le gustan los golpes en los que no haya resistencia. Marco Rubio podría convertirse en el nuevo Virrey de La Habana, pero quién sabe si eso, con el sacrificio de marines que conlleva, no traería como resultado la pérdida del congreso en las elecciones de noviembre. Y quién sabe cómo reaccionaría el emperador si las instituciones de su país le recuerdan que solo es un presidente.

Un golpe relámpago, como el que le dieron a Maduro, parece menos probable en una Cuba a la que todavía gobierna Fidel Castro desde su nicho de piedra en Santiago. Y sin embargo hay otra solución, tan posible y tan sencilla que hasta Trump en su pragmatismo podría aplicarla: crean de verdad en las virtudes de la economía de mercado, crean de verdad en la superioridad de su sistema, levántenle el bloqueo a Cuba sin condiciones, y ya verán que al cabo de uno o dos años ya Cuba no puede vivir sin los Estados Unidos.

No ad for you

Pero para eso tendrían que respetar la dignidad de ese país y no seguir creyendo que la gente no tiene criterio. Claro que hay una burocracia paralizante, pero es el bloqueo lo que la vuelve todopoderosa. Claro que hay una dictadura, pero es el embargo el que la hace omnipotente sobre los ciudadanos. Claro que hay un régimen que se escuda en el odio al imperio, pero es que el imperio ha preferido hacerse odiar, en vez de mostrarse como un amigo necesario. Y lo que empezó haciendo con Cuba ahora quiere hacerlo con el mundo entero.

Y finalmente, los cubanos nostálgicos de sus mansiones y de sus esclavos deberían saber que, con la caída, Cuba no será para ellos. El resort todavía no existe, pero ya tiene dueño.

Conoce más
Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.