La idea de utilizar la justicia penal como la principal herramienta para precaver el delito es equivocada y peligrosa. Lo primero, porque parte de confundir el castigo de los delitos con su prevención; el derecho penal nació para sancionar a quienes ya han cometido un crimen, lo cual pone de presente que es esencialmente reactivo: solo opera cuando ya el delito ha ocurrido; la creencia de que su intervención evita que otras personas infrinjan la ley penal ha sido desvirtuada durante siglos, como lo evidencia la figura de la reincidencia. Lo segundo, su peligrosidad, es consecuencia de suponer que haciendo más severa la justicia...
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