Hace poco la administración distrital anunció una nueva estrategia contra los colados de Transmilenio: se harán controles a las tarjetas dentro de los buses y quienes no hayan pagado recibirán una multa de $150.000. De otro lado, el presidente Petro propuso que el pasaje de ese medio de transporte sea pagado por todos los bogotanos, a través de las facturas de algún recibo de servicio público.
No me voy a ocupar aquí de si la propuesta es o no viable desde el punto de vista económico, ni de cómo podría el Distrito manejar un eventual aumento en el número de usuarios derivado de la aparente gratuidad del servicio. Me interesa...
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