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¿Una nueva política de drogas?

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Yesid Reyes Alvarado
04 de julio de 2023 - 02:05 a. m.
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Según informó El Espectador la semana pasada, el Gobierno nacional estaría trabajando en una nueva política de drogas que presentará al país en los próximos días y que sería desarrollo de los anuncios que el presidente Petro ha venido haciendo a nivel nacional e internacional sobre la necesidad de darle un giro completo a la forma como hasta ahora se ha venido enfrentando el problema. Según esa información, el eje central de la propuesta sería el ofrecimiento de entregarles tierras tituladas a los pequeños cultivadores de coca que se comprometan a abandonar esa actividad.

Este planteamiento está edificado sobre una premisa que desde hace años tiene un sólido respaldo: la mayor parte de los cultivos de coca en Colombia corresponden a extensiones de alrededor de una hectárea y las familias que se dedican a ello ganan menos de un salario mínimo legal vigente. Aun cuando el ingreso económico no es mucho, quienes se ocupan de esta actividad sí tienen algunas ventajas adicionales que no deben perderse de vista: como los insumos que requieren se los suelen llevar hasta la parcela, evitan los gastos propios de los desplazamientos para adquirirlos; al tener garantizadas varias cosechas al año que los traficantes recogen en los mismos predios y por las que reciben precios muy estables, no tienen que realizar grandes y complicados desplazamientos para venderlas, ni se ven obligados a negociar con intermediarios. Además, los grupos ilegales que controlan el narcotráfico les ofrecen seguridad y, en no pocas oportunidades, se prestan para resolver los conflictos que se puedan presentar entre ellos.

Dado que el cultivo de hoja de coca no es una labor que le reporte al campesino enormes sumas de dinero, parece claro que si se les ofreciera una alternativa que les permitiera ingresos similares dentro de la legalidad, probablemente optarían por ella. Hacerlos propietarios de una parcela es un paso en la dirección correcta, pero no es suficiente, porque con ello no se reemplazan los demás incentivos que se derivan de esa actividad ilícita y que les permiten mantener unas condiciones de vida aceptables. Es indispensable que el Estado les garantice que podrán dedicarse a cultivos que les den varias cosechas al año y que los precios de venta sean sustentables para evitar que caigan justamente cuando el producto abunda. También es necesario que se les brinden facilidades para la compra de los insumos que requieran para sus labores agrícolas, que haya vías de comunicación y medios de transporte que les permitan sacar la producción sin elevar su valor final y, especialmente, evitar la intermediación.

No es una buena idea que cada gobierno replantee la política contra las drogas dándoles la espalda a experiencias positivas que se han tenido, como el programa de sustitución de cultivos de uso ilícito. Más bien podría aprovecharse la coyuntura para buscar un consenso en torno a la necesidad de mejorar las condiciones de vida de quienes se han visto impelidos a vivir de los cultivos ilícitos ante la falta de una presencia estable y amplia de las instituciones. Esa debería ser una política de Estado, no solo de algunos gobiernos.

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MAGir(196)05 de julio de 2023 - 06:48 p. m.
Las tierras hay que darlas en las zonas agrícolas del país, cerca de pueblos y ciudades donde ya haya carreteras, luz, agua, y se puedan integrar a la cadena de mercado. Hay que invitar a la gente de las ciudades a participar de los negocios del campo invertir en el campo, en las fincas, en el procesamiento industrial para integrar la produccion con la industria y el consumo. Legalizar el cannabis y la hoja de coca como medicina botanica serían verdaderas soluciones.
Felipe(94028)04 de julio de 2023 - 10:05 p. m.
Una visión irreal. Hace rato que no existe esa imagen del cocalero llevando voluminosas cargas de coca en mulo, aprendieron a elaborar pasta base, mejor pagada y fácil de llevar en moto. Nadie va a dejar la coca para cultivar arracacha y los traquetos tampoco lo permitirán. Un embeleco absurdo.
Hugo(14000)04 de julio de 2023 - 09:53 p. m.
"Consenso ..para mejorar las condiciones de vida " en esas regiones son lugares comunes ,generalidades que implican un enorme gasto con recursos que falta conseguir y que tardaría años ,tanto esto como eso y aquello.Ofrecer cultivos que se den varias veces al año y su correspondiente mercadeo no lo establece la ciencia jurídica.Y además, de esta manera al no haber cultivos de coca ¿se acabaría la cocaína y el narcotráfico y hasta la demanda?
Alberto(3788)04 de julio de 2023 - 08:58 p. m.
Muy interesantes y razonables aportes. Excelente y pertinente recomendación final. Gracias, Yesid Reyes.
WILSON(19257)04 de julio de 2023 - 05:41 p. m.
Seis son los años perdidos en la sustitución de los cultivos, dos en el gobierno Santos y cuatro en el más miserable de la historia, el que hizo trizas la paz, el de Duque. Todos estos gobiernos se caracterizaron por la traición a los acuerdos, la desfinanciación de los mismos, el asesinato y entrampamiento a los ex combatientes. Lo suyo fue la perfidia. Petro contra este putrefacto establecimiento, cumplirá los acuerdos e inaugurará una era de paz.
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