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Cambio

Yohir Akerman
30 de enero de 2022 - 00:00 a. m.

Esta es sin duda la columna más difícil que he tenido que escribir. Es la página en blanco que más temor me ha generado en los 15 años que llevo siendo columnista. Por eso solo puedo empezar por rendir un homenaje con estas letras a don Guillermo Cano, a quien nunca conocí, pero cuya carrera ha impactado desde el inicio mi trabajo de columnista con la enseñanza y el ejemplo.

Ya son 35 años de su ausencia, mucho más que mi vida profesional, pero la memoria del legendario exdirector de El Espectador es cada vez más vigente e importante para mí. Su vida al servicio del periodismo lo convirtió en un paradigma personal. He sido testigo de esa historia, en la que 34 años como director de este diario forjaron el mejor criterio y balance en el deber de informar.

Trato de ponerme a la altura de ese reto cada ocho días al escribir una columna en el periódico que él dirigió. Midiendo a diario los altibajos de un país que suele repetir sus malas noticias, y cada vez se sorprende y perturba menos con el nivel de sus escándalos.

Don Guillermo, en medio de un país sin tregua para los conflictos, forjó su carácter y el de el periódico El Espectador, por lo cual ha sido para mí un privilegio y un honor poder ocupar un espacio en la sección de opinión de este diario todos los domingos y estar con ustedes, los lectores de este medio, desde hace ya 7 años.

El estruendoso asesinato de don Guillermo, ejecutado el 17 de diciembre de 1986 por sicarios pagados por Pablo Escobar a la salida de las instalaciones del periódico, al igual que el atentado con bombas contra su sede, reforzaron con el ejemplo, en mí, un valor no negociable: que la independencia periodística se defiende hasta las últimas consecuencias. Incluso las personales.

De la misma manera, la historia de este diario me ha enseñado la esencial importancia para el funcionamiento social y democrático de la separación que debe existir entre la neutralidad de la información y los intereses económicos de los dueños de los medios.

Desde que hago parte de la lista de columnistas de este medio, su actual director, Fidel Cano, siempre me ha demostrado ser defensor de esa importante separación y frontera que debe dividir el ejercicio de informar a una sociedad, y las actividades comerciales de los dueños.

Por eso siempre estaré agradecido con ustedes, por el apoyo en un momento difícil para mi carrera, en el que me quedé sin columna porque fui despedido del diario El Colombiano por defender mis ideas libremente, en especial los derechos de las parejas del mismo sexo.

En ese momento, en 2015, Fidel Cano y este medio me dieron la bienvenida a su sección de opinión y desde entonces nunca, márquese bien, nunca, han dado más que respaldo y respeto a mis posturas, investigaciones y opiniones, pese a que muchas han estado en contravía de sus posiciones editoriales.

Y eso requiere valentía.

Por todo esto, El Espectador siempre lo sentiré como mi hogar. Pero hoy aprovecho este mismo espacio para pedirle a Fidel Cano, a este medio y sus lectores, un permiso, una licencia si se quiere, porque siento que en este momento hay que sumarse a otro proyecto que también haga contrapeso a lo que está haciendo Semana, mezclando intereses privados con el manejo de la información, y a unos directivos y propietarios que se sienten dueños de la información y no de un medio.

Siento que es mi deber, en lo que pueda apoyar con mis columnas y mi voz, aceptar la invitación que me han realizado generosamente Federico Gómez y Daniel Coronell, para aportar al renacimiento de la revista Cambio, como columnista en su edición de los domingos. Eso con la esperanza de tener abierta la posibilidad de volver en el momento adecuado a estas páginas que, como dije antes, fuera de sentir como mi casa, me han ayudado a fraguar el columnista que ustedes leen hoy.

Nunca sin antes dar las gracias a los directivos y a todo el equipo de periodistas y lectores El Espectador, y pedirles que me lleven en el corazón, como yo los llevo a todos ustedes en el mío, orgullosamente.

Con la admiración y respeto que esta casa editorial, sus directivos y sus dueños se merecen, por la práctica de un ejercicio respetuoso y transparente de información, sin mezclar nada más que los intereses de una sociedad que hoy, más que nunca, reclama otro periodismo, serio, como el que se lee acá, y como esperamos se leerá en la revista Cambio. Allá invito a mis lectores, y contradictores, a que me sigan siguiendo.

Gracias a ustedes por acompañarme estos años y por permitirme los que me queden de este honroso trabajo y este importante deber como columnista. Mi compromiso es siempre con ustedes, los lectores, no de estar libre de errores, que los he cometido, sino de ser honesto, transparente y juicioso en admitir y corregir siempre cuando estos se cometan.

Ese es mi reto en este nuevo cambio, con todas las páginas en blanco que me esperan y con estas columnas que escribo para ustedes. Muchas gracias.

@yohirakerman; akermancolumnista@gmail.com

 

Ray(ko0fu)31 Ene 2022 - 4:36 p. m.
Tranquilo bacan, a donde tu vayas, allá vamos, las buenas letras no son muchas en Colombia de modo que las que existen son el alimento para el espíritu. Como dijo alguna vez el prócer: José Maria Córdova: "Paso de Vencedores".
Norcy(nb3jh)31 Ene 2022 - 3:45 p. m.
Exitos en tus nuevos planes Yoir. Seguiré pendiente de tus magníficas columnas
María(41430)31 Ene 2022 - 1:43 p. m.
Gracias por su periodismo, su vocación y su ética. Lo seguiré siguiendo y leyendo. Como los lectores de El Espectador, valoramos el legado de Guillermo Cano que sigue adelante con su misión
Luis(17764)31 Ene 2022 - 10:48 a. m.
Habrá tiempo para leer las dos publicaciones, gracias x siempre ser udestilo inconfundible
Glory(4txhc)31 Ene 2022 - 9:55 a. m.
Buen viento, Yohir, te estaremos acompañando en esta nueva revista.
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