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23 Jan 2022 - 5:00 a. m.

Camuflado de civil

Siguen floreciendo los motivos por los cuales el sector más recalcitrante de la derecha colombiana ha querido acabar, desde su nacimiento, con la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). La razón principal es el miedo a la verdad.

Esta historia empieza así.

Los periodistas Ricardo Calderón y Jaime Flórez, del Canal Caracol, destaparon un testimonio que pesa hace años contra José Félix Lafaurie Rivera, presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos. Lafaurie es esposo de la senadora María Fernanda Cabal, una de las voces más activas en contra de la JEP.

Se trata de una versión registrada en una de las sesiones reservadas ante la JEP, del exgobernador de Córdoba y expresidente del Fondo Ganadero de ese departamento, Benito Antonio Osorio Villadiego. Allí se estableció, entre otras, que la designación de Lafaurie como presidente de Fedegán sucedió bajo la presión de Rodrigo Tovar Pupo, alias Jorge 40.

Eso para empezar.

Osorio dijo que, en el año 2005, él fue citado por el señor José Félix Lafaurie para reunirse con el Mono Mancuso, como era conocido el temido paramilitar. Salvatore Mancuso se encontraba desmovilizado y en libre movimiento en todo Córdoba. La reunión era para discutir la elección de Mario Iguarán como aspirante a la Fiscalía General la Nación. Osorio Villadiego jugó el papel de facilitador de dicha reunión.

Como se ha denunciado en esta columna, el 16 de enero de 2014, el exgerente del Fondo Ganadero, Osorio Villadiego, le entregó a la fiscalía un pantallazo de un correo supuestamente enviado el 11 de julio del 2005 desde la cuenta “jflafaurie@yahoo.com” a “fogancor@hotmail.com”, cuenta manejada por Osorio, con el asunto “Corte Fiscal”.

El correo incluía un adjunto que, según el testigo de la Fiscalía y de la JEP, correspondía a nombres de magistrados de la Corte Suprema, que supuestamente podían ser influenciados por los paramilitares, para definir la elección de Fiscal que se realizó ese año y que ganó Iguarán.

Como se ha dicho antes, la cuenta que enviaba el correo “jflafaurie@yahoo.com” supuestamente pertenecía al señor José Félix Lafaurie, que venía de desempeñarse como flamante superintendente de Notariado y Registro, “guardián de la fe pública” nombrado por el presidente Uribe Vélez, gestión por la que fue sancionado por la Procuraduría por tráfico de influencias.

En agosto de 2004 pasaría a ser, de lejos, el más longevo de todos los presidentes ejecutivos en los casi 60 años de historia de Fedegán.

El propio Salvatore Mancuso habló con Caracol Radio desde la cárcel de Estados Unidos y reiteró que Lafaurie sí buscó apoyo de los paramilitares en la campaña para la elección de Iguarán y que, según Mancuso, Lafaurie “iba con el mensaje del gobierno”, en ese momento el gobierno de Uribe Vélez, para lograr dicho nombramiento.

Es congruente con la obsesión del imputado expresidente, por siempre controlar el nombramiento del Fiscal.

Así mismo, Mancuso advirtió que Carlos Mario Jiménez, alias Macaco, dio un pago de $5.000 millones para organizar la elección de ese Fiscal y que, además, agregó que existía un “complot” para tumbar a la Corte Suprema y crear una corte ad hoc.

También es sabido que los paras siempre han querido tumbar la Corte Suprema o unificar las Cortes.

Dos reportes en La W Radio, hechos por el periodista Daniel Coronell, han profundizado esta información, aportando mayor evidencia. El primero confirma que la supuesta dirección de correo “jflafaurie@yahoo.com” sí pertenece al señor José Félix Lafaurie. Tanto así que solamente hace dos años, Coronell recibió un correo de esa misma cuenta, correo que Lafaurie le había escrito personalmente.

El segundo reporte demuestra que Benito Osorio no sería el único testigo ante la JEP que involucra a Lafaurie en relaciones con los paramilitares. Ni siquiera el único Benito. Según pudo establecer el Reporte Coronell, Benito Molina Velarde, ganadero de la zona conocido en el expediente como ElMexicano, también involucró a Lafaurie en temas de paramilitarismo. Tremendo sambenito.

Pero nada de esto es sorpresa.

Basta con revisar la historia y encontrar las múltiples declaraciones de Lafaurie, o de su esposa, justificando el accionar de los paramilitares. Por ejemplo, el domingo 22 de octubre de 2006, el periódico El Tiempo publicó una entrevista de Yamid Amat a José Félix Lafaurie, en la que el líder gremial dijo que los paramilitares fueron un remedio a una enfermedad mayor.

Posteriormente un editorial del periódico Portafolio del 1 de marzo de 2007, mientras estallaba el escándalo de la parapolítica en el gobierno de Uribe, estableció textualmente que “recientemente el presidente de Fedegán, José Félix Lafaurie, reconoció que, ante la debilidad de la presencia militar del Estado en la década pasada, no pocos ganaderos del país habían hecho alianzas con paramilitares para defenderse de la guerrilla. Es una confesión de un secreto a voces”. Una confesión hecha nada menos que por el sempiterno presidente de Fedegán.

Pese a todas esas confesiones, no pasa nada.

Desde 2014 se han anunciado investigaciones contra Lafaurie, pero nunca avanzan. Y, lastimosamente, este no es el único elemento que vincula al esposo de la senadora Cabal con la criminalidad.

El presidente de Fedegán ha admitido que tuvo contratos con José Miguel Narváez, quien fue condenado a 26 años por ser uno de los autores intelectuales del magnicidio de Jaime Garzón en 1999. Narváez también fue condenado por las chuzadas del DAS, entidad de la que fue subdirector en 2005. Después de salir del DAS fue contratado, nada más ni nada menos, que por José Félix Lafaurie para ser su asesor en Fedegán en 2006. Todos saben que Narváez era el gran asesor de Carlos Castaño, padre del paramilitarismo. Ahora es claro que también lo era de Fedegán.

Por otra parte, existen audios en poder de la Fiscalía, que prueban que el narcotraficante asesinado, José Guillermo Hernández Aponte, alias Ñeñe Hernández, estaba trabajando en favor de Lafaurie para su elección como Contralor General. Y, finalmente, como se ha establecido en esta columna, el presidente de Fedegán figura en varias fotos que demuestran que era bastante cercano a los llamados “Narcopilotos” que trabajaron para las campañas de Uribe, Iván Duque y Jennifer Arias en 2018.

Lafaurie aparece en varias ocasiones con los pilotos de la campaña del Centro Democrático. Pilotos que resultaron uno capturado en mayo del año pasado y el otro muerto en Guatemala, en medio de un ajuste de cuentas entre narcos.

Todas estas personas y los políticos mencionados por el exgobernador Benito Osorio, han sido procesados por la justicia por narcotráfico o paramilitarismo, con una excepción: José Félix Lafaurie. Este sigue siendo un líder gremial de inocultable espíritu paramilitar, burdamente camuflado de civil.

@yohirakerman; akermancolumnista@gmail.com

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