9 May 2021 - 3:00 a. m.

Carta abierta al presidente Duque

Señor presidente, Iván Duque Márquez, le escribo esta carta como colombiano preocupado y sorprendido por su desconexión con la realidad del país.

He seguido con atención sus declaraciones y acciones desde que inició esta crisis. Eso me ha impulsado a escribirle esta misiva. A título personal y como ciudadano, parte de ese país que usted intenta gobernar desatinadamente.

Empiezo por decirle que la fortaleza de un gobierno frente a sus ciudadanos no se debe sostener sobre los fusiles y las balas. Apuntar un cañón en contra de quienes se gobierna y representa nunca será una buena idea.

La fortaleza de un presidente se debe centrar en la capacidad del diálogo y conciliación con las diferentes opiniones de su pueblo. Con las voces de la crítica y no únicamente con las personas que lo apoyan. Con todas.

Pero no, presidente Duque, usted se niega al consenso y se aísla para no verse frágil, sin darse cuenta de lo débil que ya es desde hace rato.

Un sector del partido al que usted pertenece y que su administración representa no lo respeta. Una gran mayoría de los que votaron por usted, tampoco. Su líder ideológico lo contradice en público y cogobierna desde un sofá en una finca. Y usted como primer mandatario está rodeado de personas que solo le dicen lo que usted quiere oír, porque su inseguridad no le permite tener voces críticas alrededor suyo para corregir errores o enderezar caminos.

Lamentable.

Esa misma característica ha hecho que hoy tengamos ministros que no entienden la cartera que manejan, o funcionarios que le han restado altura e importancia a sus cargos, por una necesidad enfermiza de satisfacer la vanidad. Mal que usted también padece.

Se extrañan la dignidad y la prudencia entre algunos funcionarios de su Gobierno. Pero aún más, los argumentos, expuestos con claridad y elegancia. Y eso es únicamente responsabilidad de su falta de experiencia en el ejercicio de la administración del poder.

Ustedes se muestran como la solución a esta crisis, cuando su Gobierno y los errores que ustedes han cometido son el principal problema.

Y por eso le escribo, señor presidente. Porque su manera de manejar la situación actual muestra a un Gobierno incapaz de mirar sus errores y con una lectura poco realista de lo que ha sido su papel en la crisis colombiana. A ustedes les pesa el ego y son incapaces de admitir errores.

Por eso que creen que nuestros jóvenes no tienen todo el derecho a pedirles una rendición de cuentas. A exigir un diálogo sin rodeos ni estigmatizaciones. A exigir que los agentes dedicados a proteger la sociedad no le disparen al pueblo desarmado.

También es cierto, señor presidente, que hay mucha distancia entre las solicitudes del Comité del Paro y lo que piden las voces de la gente que está en la calle. Unas no concuerdan con las otras.

Y que sectores de la extrema izquierda han infiltrado las marchas para desestabilizar la institucionalidad por los vehículos equivocados. Pero también hay sectores de la extrema derecha y grupos neoparamilitares que se han colado en las protestas para hacer vandalismo y con eso deslegitimizar el grito de la sociedad. Eso hace inmensamente complicado y retador el proceso de negociación o el camino para desenredar esta situación. Nadie le dijo que ser presidente era únicamente para sacar las negociaciones fáciles o lidiar con las coyunturas sencillas de desenredar. No.

Por todos los civiles asesinados y los desaparecidos y las víctimas de violencia sexual en las destrucciones de estas noches. Por aquella mujer y su bebé, por Siloé, por Lucas Villa, por todos ellos.

Pero también por los policías muertos, heridos y agredidos, por los oficiales quemándose en los CAI, por todos los agentes que legítimamente no han abusado de su fuerza y han protegido a la sociedad, es claro que esto tiene que parar. Por todas las vidas que valen igual, todas, por ellas usted tiene que demostrar ese liderazgo que dice tener y no convertir la protesta en un campo de guerra.

Es el momento.

Y por eso, presidente Duque, le escribo para apoyar al país, para rodear al Gobierno, a su Gobierno, y ofrecerme para lo que usted piense que como colombiano puedo hacer para ayudar a sobrepasar esta crisis desde el diálogo y la construcción. No desde el sometimiento.

Lo hago asimismo rodeando a la gente en la calle, a sus voces y a sus legítimos pedidos. Creo más en ellos que en su Gobierno. Pero también creo que su administración necesita más de la luz de todos nosotros en esta coyuntura, para sacarlo del cuarto oscuro de la soberbia desde donde gobiernan, desescalar esta situación y proteger al país. Piense en Colombia, en toda Colombia, y dialogue por el bienestar de ella, no de ese partido político al que pertenece que ya ni lo apoya. Gracias.

@yohirakerman, akermancolumnista@gmail.com

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