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Las Guacharacas

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Yohir Akerman
10 de mayo de 2015 - 02:34 a. m.
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El expresidente Álvaro Uribe insiste en escribir su propia historia. Y por eso en su diligencia ante la Corte Suprema de Justicia, radicó sus argumentos para justificar lo que llama una persecución de la justicia en contra de su gobierno y de sus funcionarios.

En el documento de 15 paginas, hizo una memoria resumen de 77 puntos donde, entre otras, hizo una vehemente defensa de la inocencia de unos indefendibles de su administración, que terminaron condenados por delitos graves, como Jorge Noguera, por nombrar un ejemplo.

Pero eso no fue lo más insólito. Las múltiples imprecisiones y faltas a la verdad en algunos de los puntos sí lo fueron, como el numeral ocho que trata de poner distancia entre su gobierno y la parapolítica. (Ver primer párrafo de la segunda página del documento http://www.centrodemocratico.com/wp-content/uploads/2015/05/Uribe-Corte-Suprema.pdf)

Falso.

Y eso no es una opinión sino que lo demuestran los datos o, mejor, la historia real sobre ese la afinidad del expresidente Uribe con el paramilitarismo, y viceversa, que data desde su creación:

El 18 de noviembre de 1996, a través de la Resolución 42378, el expresidente Uribe, en ese entonces gobernador de Antioquia, legalizó la creación de la Convivir El Cóndor, concediéndole la dirección al señor Luis Alberto Villegas Uribe.

La relación de los Uribe y el señor Villegas Uribe, alias “el Tubo” venia desde antes, ya que en 1984, Inversiones Uribe Vélez, representada por su subgerente Álvaro Uribe Vélez, le había vendido al señor Villegas Uribe la hacienda La Manada, un predio ubicado a orillas del río Nus, entre los municipios de Maceo y Yolombó.

Posteriormente en 1990, Santiago Uribe Vélez, hermano del expresidente, le vendió a Gloria Elena Cano López, esposa del señor Villegas, la hacienda El Desquite ubicada en el municipio de Maceo.

En 1998 la Fiscalía consiguió evidencia que con los dineros de El Cóndor se financiaba el pago a miembros de grupos paramilitares del Bloque Metro de las Autodefensas. Incluso, María Patricia Trujillo, tesorera de El Cóndor y mano derecha del señor Villegas Uribe, se acogió en el 2005 al proceso de Justicia y Paz, y declaró haber sido de las AUC.

En otras palabras, El Cóndor, en cabeza de Villegas y legalizada por Uribe, fue una de las Convivir que dio origen al paramilitarismo. Así de claro y así de sencillo.

Otros datos que acercan al expresidente Uribe a esa historia, y no a la versión que él trata de contar, es su relación con otros precursores de las Autodefensas en la región, los hermanos Pedro David y Santiago Gallón Henao.

En marzo de 1987, Ganados del Norte, empresa de los hermanos Gallón Henao, adquirió una tierra sobre la costa izquierda del río Nús, en el municipio de Yolombó, que hacía parte de la Hacienda Las Guacharacas. El vendedor: Inversiones Uribe Vélez.

Las Guacharacas fue la hacienda donde, lastimosamente, guerrilleros del ELN asesinaron sanguinariamente al padre del expresidente Uribe, justo un día después de que se este posesionara como gobernador de Antioquia.

Sólo unos meses más tarde de la matanza en Las Guacharacas, nació el mencionado Bloque Metro en el municipio de San Roque. Villegas Uribe y los hermanos Gallón Henao, vecinos y personas que habían hecho negocios con Uribe, fueron los precursores de ese grupo paramilitar.

Posteriormente vino la influencia en la política.

Es conocido y documentado que el paramilitar Jorge 40 lideró la firma de los dos pactos políticos que beneficiaron la votación de la elección a la primera presidencia de Uribe.

La historia es así: en septiembre de 2000 se firmó el pacto de Chivolo con las AUC, en el que 417 políticos del Magdalena se comprometieron a apoyar a la Gobernación del Magdalena a José Domingo Dávila, quien salió elegido en 2001. El segundo pacto fue en noviembre de 2001, el de Pivijay, en el que los elegidos gobernantes se comprometieron a apoyar para las elecciones al Congreso a Dieb Maloof y José Gamarra.

El pacto incluía un articulito titulado “Respaldo Presidencial” que dice: “El Dr. Dieb Maloof, se compromete una vez elegido Senador de la República de respaldar y acompañar al candidato presidencial en la segunda vuelta”. Uribe era el candidato al que se refería el pacto. (Ver numeral 6 del Pacto https://www.scribd.com/doc/65689030/PactoPivijay)

Finalmente vino el escándalo del DAS, donde ya en el gobierno, Uribe nombró a Jorge Noguera en la dirección del departamento, quien puso a disposición de los paramilitares el aparato de inteligencia del Estado. Noguera, quien fue jefe de la campaña uribista en el Magdalena en el 2002, fue condenado a 25 años de prisión por estos hechos.

Que el expresidente Uribe trate de alejarse del capítulo del paramilitarismo en la historia del país, es simplemente temeroso. Está en su derecho de insistir en escribir su propia versión, pero es importante tener claro que esa, muchas veces, desconoce fragmentos esenciales como los hechos, fechas y datos, que no son opiniones, sino parte de la realidad nacional, y de la historia de la violencia en Colombia.

@yohirakerman

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Vea acá la respuesta de Santiago Uribe a esta columna.

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