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Entre Trump y Maduro: ¿se puede escoger el camino de la legalidad?

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Yolanda Ruiz
08 de enero de 2026 - 05:05 a. m.
"Invito a quienes defienden la operación militar ilegal de Trump a que imaginen, por un momento, que quien decida intervenir en un país de manera ilegal no sea un presidente de sus afectos": Yolanda Ruiz.
"Invito a quienes defienden la operación militar ilegal de Trump a que imaginen, por un momento, que quien decida intervenir en un país de manera ilegal no sea un presidente de sus afectos": Yolanda Ruiz.
Foto: EFE - AARON SCHWARTZ / POOL
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Nicolás Maduro era un presidente ilegítimo. La intervención de Donald Trump en Venezuela es un acto ilegítimo. A veces la realidad no es en blanco y negro ni se trata de tomar partido por un sátrapa o por otro. A veces hay que defender aquello a lo que se aspira como sociedad, aunque no se consiga, aunque sea una utopía. Las normas que hemos acordado para vivir tanto dentro de los países como en las relaciones entre los Estados son las que permiten tener un marco para tratar de frenar abusos. Los abusadores siempre van más allá. Maduro y Trump son ejemplo de ello y no son los únicos. Por eso conviene hacer un esfuerzo por entender lo que está en juego.

Lo que hoy se define en múltiples escenarios del mundo es el respeto mínimo a los acuerdos pactados. Siempre hay abusos, siempre se violan las normas, siempre hay quienes quieren imponer su ley a las malas. Eso no es nuevo. Lo singular de lo que vemos hoy con Netanyahu en Gaza, Putin en Ucrania y Trump en todo el planeta, y ahora en particular en Venezuela, es un desprecio total a lo pactado, una violación con orgullo de las normas. Es lo mismo que hizo Maduro al quedarse en el poder sin haber ganado en las urnas. Es lo que pasa en Nicaragua y en otros países en donde se hace y deshace con alevosía ante los ojos de todos.

No se trata entonces de escoger cuál es el abusador que nos gusta: se trata de entender que un abuso no se acaba con otro abuso porque se sabe cómo comienzan a operar los que se declaran “salvadores”, pero no se sabe hasta dónde van a llegar. En Colombia lo sabemos bien porque unos grupos armados ilegales vestidos de paramilitares, y con apoyo de una parte del establecimiento, decidieron combatir a otros grupos ilegales vestidos de guerrilla, y hasta hoy seguimos sumidos en una violencia que no para.

Son tiempos de autoritarismo y, para quienes encarnan ese “todo vale”, no hay límite, no hay ley ni ideologías. Lo único que los mueve es el poder y el interés. No hay altruismo en sus gestos, no hay nobleza. Lo dejó claro Trump en el discurso en el que reportó el operativo en Venezuela. Poca mención a la democracia y mucha al petróleo. Lo deben estar pensando por esos días María Corina Machado, Edmundo González y otros líderes de la oposición al chavismo que se jugaron la carta del apoyo a la intervención militar y hoy permanecen por fuera de la foto, a pesar de haber ganado en las urnas. Es incierto el futuro de Venezuela, pero la salida de Maduro por ahora no significa que se acabe un Gobierno ilegítimo. Trump afirma que controla a Venezuela y no deja de sentirse un tufillo de colonialismo en sus palabras.

Algunos que respaldan la intervención militar ilegítima de Trump dicen que los organismos multilaterales no sirvieron para enfrentar a Maduro y, según ellos, las circunstancias reales legitiman a Trump. Es cierto que han fallado la ONU, la OEA y otros organismos para frenar un gobierno ilegítimo que viola derechos humanos; no han podido con Maduro ni con otros tiranos. Se requieren cambios, reformas, otras maneras de funcionar para hacer efectivas estas instancias, pero ¿desconocer el derecho internacional es el camino? ¿Si las normas fallan en su objetivo hay que violarlas? Si una ley que castiga el asesinato no sirve porque los crímenes siguen, ¿dejamos que sicarios salgan a las calles a cazar sin juicio previo a los que ellos consideren asesinos?

Invito a quienes defienden la operación militar ilegal de Trump a que imaginen, por un momento, que quien decida intervenir en un país de manera ilegal no sea un presidente de sus afectos. Piensen que es de otra orilla que no les gusta. Piensen, por ejemplo, que no es de derecha sino comunista y decide intervenir para imponer su ley. ¿Aplaudirían? Triste época la que vivimos cuando hemos perdido colectivamente la capacidad para ver más allá de las narices, más allá de lo que odiamos o adoramos con la entraña y sin argumentos. Triste época cuando la razón pierde frente al autoritarismo.

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Concha Arevalo(99107)Hace 5 minutos
Aplausos totales a su acertada columna, gracias
luis mejia(46988)Hace 4 horas
Es muy acertada tu columna , ya vemos cómo la ex canciller Maria Emma Mejía expresó que era la única forma de sacarlo ,y si eso dice alguien de gente de bien! ,que diremos de los de ruana.
Joaquin Gutierrez(teaz6)Hace 7 horas
Buenas tardes hay varios argumentos que no cuadran como por ejemplo que el sr Edmundo el mudo González ganó las elecciones.
Astrid Vallejo(60305)Hace 7 horas
Excelente columna
Jose Martinez(19891)Hace 10 horas
Y piensen también, ¿que será de todos los inocentes, 100 familias que perdieron un ser querido, talvez padre de familia, y las de otras. cerca de 100 heridos, como resultado de la mision militar gringa de atrapar al sátrapa., todo por atrapar a 1 persona, asi sea un delincuente?
  • Astrid Vallejo(60305)Hace 7 horas
    Excelente reflexión. Esos muertos y heridos importan, son seres humanos que no sabemos como murieron y según Trump no hubo baas gringas, entonces no murieron combatiendo o fueron asesinados??
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