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Lo técnico, lo político, lo ideológico

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Yolanda Ruiz
21 de septiembre de 2023 - 02:05 a. m.
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A veces, en el debate público las palabras adquieren significados distintos. Por estos días es frecuente escuchar el término “ideológico” como una descalificación para un argumento o propuesta y se asimila la palabra “técnico” a aquello que se considera correcto en oposición a esa “ideología” contaminante. Creo que no hay tal y que esa fórmula nos puede llevar a descalificar o a aplaudir propuestas sin analizarlas bien, por el prejuicio de considerar que hay ideologías inaceptables o verdades irrefutables. En el fondo todo es ideología y lo técnico también es político, aunque cada uno desde su “religión” considere que la suya es la “verdad verdadera”.

Tal vez se han colado estos términos en el debate porque el Gobierno de Gustavo Petro, con su ideología de izquierda, ha traído ideas y propuestas que no se discutieron en gobiernos anteriores porque en Colombia nos hemos movido entre el centro y la derecha. Buenas o malas, improvisadas o elaboradas (y hay de todas) las propuestas del actual Gobierno son distintas porque retan lo establecido al plantear que la derecha no lo ha hecho bien y hay que cambiar. Por supuesto que se trata de ideología y de política, pero no solamente en la izquierda, también es ideológico el debate desde la derecha. Y quienes nos consideramos de centro igualmente hablamos desde nuestro sesgo.

Intentar descalificar un argumento porque es ideológico o político, es descalificar todo el debate al considerar que puede existir una manera de pensar objetiva, fáctica, descontaminada y “correcta”, mientras hay otras que no lo son. Ya dirán algunos que en materia económica los datos son precisos y las fórmulas son exactas y a ellas se debe apegar la sociedad, pero no creo que exista un mayor fondo ideológico que el que hay entre economistas de las distintas corrientes. Los hay clásicos, neoliberales, proteccionistas, keynesianos, marxistas, por mencionar algunas corrientes revisando desde mi ignorancia. Cómo manejar las finanzas, qué tanto interviene el Estado o no, cuál es el énfasis al invertir, a qué sectores se estimula y cuáles no… Toda decisión económica responde a miradas ideológicas y políticas.

La mayoría de las fórmulas se han ensayado y han tenido aciertos o fracasos. Ninguna ha creado el paraíso que vende y la manera como se miden esos resultados también es ideológica y política. Los indicadores nacen de esos sesgos y por eso se puede medir el éxito de un modelo económico desde las cifras de crecimiento o desde el índice de equidad y los resultados serán distintos. También se puede medir la seguridad por número de bajas en combate o por número de capturas, por ejemplo. Las consecuencias, lo sabemos, serán distintas. Se puede medir un modelo por los empleos que genera o por los niños que mueren de hambre.

Los técnicos que reclaman algunos por estos días beben de esas mismas fuentes ideológicas y políticas y creen en teorías que consideran mejores, pero siempre habrá otras. Izquierda y derecha tienen muchas diferencias, entre ellas el papel que debe jugar el Estado. La primera quiere más y la segunda quiere menos. Discrepan también en el énfasis que dan a la seguridad o a las metas sociales. Es una reducción trivial de ideologías complejas, pero lo subrayo porque por ahí se mueven muchas propuestas de hoy y por eso las tensiones: es el choque de modelos distintos. Algunos creemos que una colaboración entre lo público y lo privado es posible, que seguridad y derechos humanos no son excluyentes, que se pueden combinar subsidios y productividad y que ni Estado ni sector privado garantizan el éxito por sí mismos. La corrupción afecta a uno y otro, la eficiencia puede estar aquí y allá y las ideas pueden ser interesantes o malas sin importar el origen político. En todo caso el debate es ideológico y eso no lo debe descalificar porque de eso se trata la democracia.

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Manuel(24574)22 de septiembre de 2023 - 09:51 a. m.
Quiera Dios , Sra periodista, que podamos contar por mucho tiempo con la luz que su antorcha nos brinda. Es su luz, que brilla y es respaldada por su incansable empeño de la búsqueda de la verdad,por sus comentarios claros , precisos . Su antorcha la empuña con que valentía y decoro. Es UD, Sra periodista , patrimonio de nuestro El Espectador.
Alamo(88990)22 de septiembre de 2023 - 12:28 a. m.
El tema desde el titular llama la atención por la fuerza que toman estos "términos" hoy, sin embargo, el desarrollo podría ser más preciso.
Camilo(v9l66)21 de septiembre de 2023 - 11:45 p. m.
"Algunos creemos que una colaboración entre lo público y lo privado es posible" ... Llega Millicom y compra una parte de TIGO (a menos precio por complicidad del Centro democrático?) y mueve sus hilos hasta que en diez años pretende quedarse con ella, sin pagar adicionales. La pelea de tiburones entre grupos de inversión es de ellos, conviene que lo público esté en otro corral.
  • Camilo(v9l66)21 de septiembre de 2023 - 11:48 p. m.
    "que seguridad y derechos humanos no son excluyentes"... sólo depende de si el gobernante de turno prefiere falsos positivos y muchos ojos lesionados, o prefiere negociar sin estimular la violencia. Que "La corrupción afecta a uno y otro, la eficiencia puede estar aquí y allá y las ideas pueden ser interesantes o malas sin importar el origen político" es claro, en ambas partes hay corrupción e ideas malas y buenas.
fredys(9j2g1)21 de septiembre de 2023 - 10:04 p. m.
Lo cierto es que tanto el sector publico como el sector privado, siempre lo ha manejado la derecha. Luego, no se puede aseverar que lo publico sea malo, cuando es la derecha, enemiga de lo publico, la que la que la ha manejado. Si los amigos de lo publica, tampoco pueden ponerla a funcionar, entonces si podemos afirmar que lo publico es ineficiente. Lo importante es entender que los entes públicos no ineficientes ni corruptos, si no sus administradores.
Gilberto(54899)21 de septiembre de 2023 - 09:53 p. m.
Tomado de El Espectador de hoy: - El Fondo Ganadero de Córdoba fue uno de los responsables de despojar más de 40.000 hectáreas de tierra a lo largo de 58 veredas en Turbo, Necoclí y San Pedro de Urabá (que comprenden a la subregión de Tulapas, en el Urabá). ...“entre 1997 y 2005 (Periodos presidenciales de Uribe) la subregión de Tulapas fuera una base paramilitar deshumanizante al servicio del despojo por los intereses de poderosos grupos empresariales” ***Así son los militantes uriBESTIAS.
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