Publicidad

“Síndrome de Asperger”, capacitismo y neurodiversidad

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Yolanda Ruiz
07 de septiembre de 2023 - 02:05 a. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

Las contradictorias declaraciones de Juan Fernando Petro, primero en el programa Los Informantes y luego en Blu Radio sobre el “Síndrome de Asperger”, (término que ya no se usa) se convierten en una oportunidad para hablar de conceptos que aún no forman parte de nuestro debate público y conviene incorporar con ayuda de especialistas que pueden contribuir a hacer pedagogía sobre salud mental. Se trata de hablar, entre otros temas, de neurodiversidad, capacitismo y también de la discriminación con la que deben convivir millones de personas.

Para ahondar en el tema de fondo conviene no centrarse en las declaraciones polémicas, entre otras razones, porque Juan Fernando Petro primero dijo que los habían diagnosticado a los dos con un síndrome que para la época aún no se llamaba así, luego dijo que él sí había ido al sicólogo, pero su hermano (el presidente) nunca fue evaluado. Declaraciones muy confusas que generaron ruido, desinformación y muchos comentarios discriminatorios. La versión inicial fue desmentida también por el propio presidente Gustavo Petro.

Sin embargo, las reacciones y comentarios ante la noticia que resultó falsa ponen en evidencia un asunto pendiente. En Colombia, en donde lentamente descubrimos nuestras múltiples maneras de discriminar, aún no hemos incorporado masivamente al debate público el concepto de capacitismo, que es una forma de prejuicio o discriminación hacia las personas con alguna discapacidad física o mental.

Tampoco hablamos de neurodiversidad, que se refiere a la forma como el cerebro de algunas personas funciona de manera distinta a lo que se considera el promedio, lo típico o lo “normal”. Dentro de esa categoría estaría lo que hasta hace unos años se llamó el “Síndrome de Asperger” y que hoy se identifica como una manifestación particular del espectro autista que no se considera enfermedad. Son conceptos complejos para quienes no somos profesionales de salud. Las teorías evolucionan y nos corresponde entender para evitar desinformación y estigmatización.

Con la prudencia que amerita un tema tan delicado, considero que es bueno incorporar estos asuntos al debate público porque nos pone a pensar en las distintas maneras de sentir y procesar la realidad y en cómo a lo largo de la historia se ha considerado, de manera equivocada, que está bien dividir el mundo entre las personas “normales” y “sanas” y las que se considera que no lo son. En realidad, la diversidad es muy amplia y eso no significa que existan personas que son “aptas” o “adecuadas” y otras que no. Al contrario: las diferencias no deben ser motivo para que se discrimine, se intente “arreglar” o se infantilice a personas neurodiversas.

No toda neurodivergencia (así como no toda enfermedad mental) inhabilita. En algunos casos, una persona puede necesitar apoyo o puede tener dificultades para desempeñarse en ciertos aspectos de la vida cotidiana, pero en la mayoría de los casos las personas neurodiversas (incluso aquellas con alguna enfermedad mental) trabajan y se desempeñan en cualquier entorno laboral o social con la misma capacidad o con resultados superiores a otras personas. Son millones, diagnosticadas o no, y el entorno debería ser más amable y apto para ellas.

Tenemos incorporado un estereotipo de discriminación frente a cualquier diferencia en materia de salud mental y por eso muchas personas con un diagnóstico prefieren ocultarlo, no compartirlo ni mencionarlo. Es el momento de desmontar ese prejuicio. Hablar de neurodivergencia en voz alta, sin agresividad y como parte de algo natural en la vida de las personas es un primer paso para combatir ese rasgo social de discriminación. Insisto en el llamado a los especialistas para que nos ayuden en esta pedagogía colectiva. Tenemos mucho por aprender y desaprender en esta materia.

Conoce más

Temas recomendados:

 

José(56451)04 de abril de 2024 - 09:46 a. m.
Si deseamos abrir un tronco, muy duro, metemos una cuña con una punta fina y la golpeamos hasta que esta herramienta lo revienta. Los medios usan esta forma para convencer que el presidente necesita de un Sicólogo y comprar el concepto de que está loco y entonces destituirlo. Yolanda debería entrevistar al presidente y sacar su conclusión y destituirlo por muy inteligente y concluir que sólo estamos capacitados para ser gobernados por retrasados mentales, tal vez como los anteriores.
William(sbpqo)08 de septiembre de 2023 - 10:48 a. m.
Felicitaciones por su columna y concretamente por la invitación al debate público sobre este tema, que ojalá sea sincero, sin objetivos políticos y profesional.
Carlos(19865)08 de septiembre de 2023 - 05:57 a. m.
Apreciada doña Yolanda: usted es una periodista íntegra, informada y demócrata, una persona decente. Por eso la leo en El Espectador con expectativa y agrado. Pienso, sin embargo, que tratándose del presidente, él está en el deber moral (más que en la obligación legal) de revelar sus dolencias. Así recobraría credibilidad y gobernabilidad, cosa que no es asunto menor en estos tiempos.
Carlos(34560)08 de septiembre de 2023 - 01:46 a. m.
Solo les quiero recordar a los seguidores del señor de las bolsas que si esto estuviera ocurriendo en gobiernos anteriores, de ahí estuvieran pegados y hasta destruyendo el País como es su costumbre.
  • José(56451)01 de febrero de 2024 - 08:11 a. m.
    A muchas personas se les hace raro que Gustavo Petro, se defienda, intelectualmente, en cualquier campo, es un intelectual leído a quien Álvaro Uribe califica de "muy inteligente", un líder mundial, y admiran a otros como Iván Duque que no sabe ni hablar (hasí lo querí), ni administrar. Por falta de Fiscal no han descubierto todo lo que robaron en su gobierno. A Petro lo persiguen, lo investigan y se van a quedar mamando ya que lo elegimos por su honestidad, nada de "ñeñe-política"
  • usucapion1000(15667)08 de septiembre de 2023 - 06:03 p. m.
    Sin embargo amas al falso mesías y a su círculo infernal responsable de más de 6.402 crímenes de sangre y defraudaciones al patrimonio público vinculado a falsas desmovilizaciones, billonarios desfalcos en Ecopetrol, Odebrecht, Reficar, TIC, 100.000 millones del fondo de estabilización de la gasolina y ACPM, 500 mil millones de la Paz, y es de no acabar, más de 50.000 millones cada año. En cambio, G.PETRO fue investigado sin encontrarle delito penal. Lo que no soportan algunos es la honradez.
Fredy(2758)08 de septiembre de 2023 - 12:47 a. m.
Buena columna!!
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.