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Transición sin empalme y a punta de peleas

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Yolanda Ruiz
09 de julio de 2026 - 05:05 a. m.
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La campaña no terminó el 21 de junio. La campaña sigue y de los dos lados en contienda sube el volumen de la confrontación. Era una tradición que algo de la temperatura política bajara después del resultado electoral. Los empalmes eran procesos institucionales, discretos y privados. Como estamos en tiempos de política espectáculo, espectáculo es lo que hay. El presidente saliente desconoce los resultados, el Gobierno entrante amenaza con extraditar y criminalizar. Se cruzan acusaciones, se judicializa la política y se cancela el empalme. Sin importar cómo transcurra la pelea, el país pierde.

Vienen cuatro años de confrontación y calentura. No hay en los líderes del Gobierno entrante, ni en los que salen a hacer oposición, ninguna intención de bajar el tono. Todo lo contrario. La entrevista de Carlos Alonso Lucio en Cambio, en la cual asegura que el presidente delinquió, debe ser judicializado y puede ser extraditado, es una clara amenaza al venir de uno de los hombres del círculo más cercano del presidente electo. Que el presidente Gustavo Petro desconozca los resultados electorales es también una provocación. Aunque no le corresponda a él hacer reconocimiento porque las autoridades electorales concedieron esa victoria, es un inmenso reto político. Si el presidente tiene, como afirma, evidencias de algún delito, debe llevarlas ante autoridades competentes para que investiguen y definan qué pasó. A él no le corresponde juzgar ni condenar. El mismo mensaje le cabe al Gobierno electo que tampoco es juez para dictar sentencias desde los micrófonos y las redes.

Las declaraciones de los funcionarios que llegan, al calificar de corrupto y criminal al Gobierno saliente, generan reacción porque siembran un manto de duda sobre miles de funcionarios. Es cierto que se han presentado episodios graves de corrupción, como en todos los gobiernos; es cierto que debe haber investigación y sanción en esos casos, pero poner la etiqueta de criminal a todos los funcionarios de un Gobierno es una estrategia de campaña más que una actitud de buena gobernanza.

El Gobierno saliente dice que radica denuncia penal contra Carlos Alonso Lucio por sus declaraciones. De la Espriella dice que Petro quiere perpetuarse en el poder. Sin embargo, el presidente saliente anunció que dejará el cargo el 6 de agosto a la medianoche como manda la Constitución. Mientras tanto, Iván Cepeda habla de desobediencia civil sin que aún se tenga claro cómo se pretende llevar a la práctica ese llamado que parece un error político. Brillan por su ausencia los líderes políticos mesurados que ayuden a entender el momento. La transición de Gobierno se hará sin diplomacia y lo que sigue es un Gobierno de mano dura al que responde una oposición dura. Ojalá esto no cueste vidas.

La ciudadanía, la prensa y la academia vamos a tener que estar muy atentos para hacer veeduría al Gobierno y también a la oposición. Hay que tratar de ir al fondo de los hechos, hay que entender lo mucho que hay en juego y la manera como se manipula la realidad desde la propaganda política. Aunque la sociedad no quiera ver ni entender a los del otro bando, nos corresponde esforzarnos para ver los hechos desde distintos ángulos y entenderlos más allá de las peleas de momento.

Insisto una y otra vez que nuestra democracia sabe resistir, pero también conviene llamar a la ciudadanía para que recobre la cordura que no tienen sus dirigentes. Lo que promete el Gobierno entrante es una campaña permanente. La hizo también Gustavo Petro muy a su manera. Pasaremos de “la comunicación soy yo”, que fue la marca del Gobierno Petro con un presidente desbocado desde su red social favorita, a la “propaganda es todo”, con un Gobierno nuevo que viene cargado de símbolos, banderas, frases hechas, videos emotivos y mucha Inteligencia Artificial para intentar mostrar la mejor cara de un Gobierno que también llega con muchas sombras.

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Mario Giraldo(196)12 de julio de 2026 - 12:48 a. m.
Ud y uds, los periodistas llevan 4 años avivando incendios y reforzando mensajes negativos con el propósito de favorecer a unos candidatos que ya entonces se veían irrelevantes ante las necesidades del país. Hoy cosechen lo que sembraron y no se sorprendan del clima de hostilidad que uds ayudana construir y al nuevo presidente al que ayudaron a elegir.
Dorita Bilbao(37038)11 de julio de 2026 - 01:26 a. m.
"Brillan por su ausencia los líderes políticos mesurados que ayuden a entender el momento" Será que estoy desmemoriada y me gustaría conocer los nombres y apellidos de esos líderes porque no se han dejado ver en Colombia hace muchos cuatrenios y por favor que no digan que es Sergio Fajardo.
Ana Rico(0bhb2)10 de julio de 2026 - 01:11 p. m.
Al fin una opinión ecuánime!!!
alenpe(67430)10 de julio de 2026 - 11:51 a. m.
Las pendejadas que uno tiene que leer de algunos comentaristas; de derecha o de izquierda no solo en Colombia sino en todo el mundo, los políticos son corruptos. En Antioquia se oye decir a la gente "aquí roban pero dejan obras" En el gabinete del elegido hay gente de dudosa como en ñtodos los gobiernos anteriores. No hay político que no sea ladrón.
Carlos Federico Uribe Aramburo(ar680)10 de julio de 2026 - 01:21 a. m.
Una columna balanceada y acertada. No se puede caer en los extremos planteados desde ambos extremos y ante todo, defender los valores y principios constitucionales como la convivencia pacífica, la dignidad humana, la solidaridad, las libertades y la igualdad
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