Esta semana mataron a un niño de seis años en una masacre en el Valle del Cauca. El caso se vuelve una nota breve en la lista de noticias. Haití, Cuba, la pandemia, la pelea del momento, no dan tiempo para mirar a ese niño. Un pedazo de lo que somos como seres humanos se nos está yendo despacio por el caño de esa violencia constante y cotidiana que ya ni duele. Como no encuentro una sola palabra para tratar de explicar el tamaño de la tragedia que tiene un país cuando sicarios asesinan a un niño, se me ocurre lanzar otra botella al mar que tal vez no llegará a ninguna parte: propongo un pacto de respeto a la vida, a todas las...
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