Por: Óscar Sevillano

¿Cuál crisis de los partidos políticos?

Hemos visto y leído titulares de prensa y análisis políticos, donde se asegura que existe una crisis en los partidos políticos en Colombia, que hace que resulte muy poco atractivo para sus actuales líderes aspirar con el aval de estos. En parte puede ser cierto lo anterior, y en otro tanto, no mucho. 

Para nadie es un secreto que en cada político de carácter nacional, y en muchas ocasiones también del nivel local, habita una especie de dios del Olimpo, que les hace creer que  están por encima del bien y del mal. Que nadie en la vida puede tocarles, discutirles y que por tanto ningún ser humano en el país les iguala.

Si tenemos en cuenta lo anterior, no debería extrañarnos que muchos de quienes hicieron nombre a partir de un color político en Colombia hoy quieran posar de incoloros. Los casos más sonoros son los de Clara López, a quien siempre se le ha conocido como líder de izquierda en el Polo Democrático; Germán Vargas Lleras, quien nace en el seno de una familia liberal y hace carrera dentro de este partido, a pesar de que haya decidido separarse,  y Marta Lucía Ramírez y Alejandro Ordóñez, a quienes se les identifica con la línea conservadora del  país.

Si estos personajes, junto a otros más como Juan Carlos Pinzón, Gustavo Petro, Piedad Córdoba,  Carlos Caicedo, etc., han decidido aspirar a la Presidencia de la República por firmas, desde mi punto de vista no es porque exista una crisis en los partidos políticos a los que por naturaleza ideológica pertenecen, sino porque es tan grande el ego y la vanidad que tienen que les cuesta someterse a una consulta al interior de su grupo político y aceptar que su par le puede ganar y que debe apoyarlo en la contienda por el primer cargo del país.

Para ellos es más fácil y mucho más cómodo que crezca en la  opinión pública  la versión de que existe una crisis en los partidos políticos, porque así justifican su actuar y sus vanidades personales pasan de agache. Ninguno de ellos aceptará que si no aspira con el aval de su grupo es por su incapacidad de llegar a un acuerdo con sus pares en la misma casa y aceptar que estos le pueden derrotar en una consulta interna.

De esta manera Clara López jamás le trabajaría a una campaña en cabeza de Jorge Robledo, si se hubiese dado una consulta en el Polo Democrático, y ni hablar de Gustavo de Petro, de quien todos sabemos posee una vanidad de izquierda elevada a la veinteava potencia. De Piedad Córdoba, quien pregona a diario el perdón y la reconciliación, tengo serias dudas de que perdonaría al Partido Liberal el abandono al que la sometió en los últimos años y que esté dispuesta a reconciliarse con César Gaviria y compañía, y mucho menos que se vaya a dar la pela por una aspiración de Viviane Morales, Juan Fernando Cristo, Juan Manuel Galán o Luis Fernando Velasco, si alguno de estos le llegase a ganar en una consulta para escoger candidato.

En cuantos a los partidos políticos, en el único donde veo crisis es en el Partido de la U que, por haberse creado con el único objetivo de apoyar la candidatura por la reelección de Álvaro Uribe y mantenerse para respaldar la aspiración de Juan Manuel Santos, hoy que no tiene candidato parece diluirse, sin la esperanza de que pueda mantenerse vivo en el mediano y corto plazo.

En el resto de partidos, es decir, Liberal, Conservador, Cambio Radical, Polo Democrático, no veo ninguna crisis que amenace su existencia. Tienen problemas, sí, pero no existe dificultad alguna que ponga en riesgo su permanencia en el tiempo.

Esa versión que ha hecho carrera en los medios de comunicación y en el debate público nacional, de que los partidos políticos están en crisis, desde mi punto de vista corresponde a un análisis bastante ligero, que lo único que hace es justificar la incoherencia de nuestros líderes políticos nacionales y de paso les ayuda a elevar su ego y vanidad, de por sí  bastante grandes.

@sevillanojarami

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