¿Cuál gobierno en 2022?

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El próximo gobierno, antes que nada, tiene que ser un gobierno para todos los colombianos y colombianas, que cuente con las afugias, las expectativas y las capacidades de todos. Un gobierno que asuma el país como un proyecto incluyente de nación y no como una finca con un patrón todopoderoso, administradores déspotas y peones en la miseria. Emergencia del COVID-19 demanda otra normalidad.

El próximo tiene que ser un gobierno de realidades y no de simulaciones. Que no simule la paz, las garantías, la transparencia, la soberanía, la equidad, sino decidido a acabar la guerra, la violencia, la corrupción, la sumisión a potencias, la injusticia. Un gobierno que sea orgullo de cada hombre y cada mujer que habita en el territorio o se reconoce colombiano en cualquier rincón del mundo. Un gobierno que supere la vergüenza, el ridículo y el hazmerreir que al presente somos.  

El mal gobierno tiene que acabarse. El retroceso hay que revertirlo. El relevo se impone, las riendas tienen que cambiar de manos, pasar de quienes resisten el cambio a quienes quieren y son capaces de hacer los cambios necesarios, con decisión, sin pausa y sin trauma. Colombia no puede seguir siendo una república elitista organizada para beneficio de unos pocos, tiene que ser una república democrática donde se realice de verdad el estado social de derecho, donde la gente, toda la gente, en su rica pluralidad y diversidad, tenga derecho a tener derechos. Turbulenta pero ineludible transición está en curso, hay que ponerle brújula, horizonte, camino y punto  de llegada.

Un gobierno para todos desde una convergencia política muy amplia de corresponsabilidad. Las fuerzas del cambio -humanistas, liberales, democráticas, progresistas, políticas, sociales, culturales, académicas, desde los territorios y regiones- están llamadas a la unión en coalescencia (más que yuxtaposición), a formar un bloque histórico, a ofrecer al país una hoja de ruta para el siglo XXI, de cara al mundo y asumiendo la cuota parte en la agenda global. Un gobierno para cumplir, completar, consolidar la paz  y adentrarnos en la verdad y la reconciliación.

Si la convergencia clarividente, integradora, con capacidad de imaginar, hacer y transformar, no se da, continuaremos en las manos de los mismos con las mismas, seguiremos en el extractivismo depredador de comunidades y naturaleza; el odio y la confrontación a muerte, la ñeñe política, la contratación estilo Odebrecht, los clanes electorales soportados en la mafia; pervivirá el dominio de los pelechadores que pagan el voto en efectivo y luego recuperan “la inversión” en contratos amañados; seguirá, en una palabra, el reino de la apropiación privada de lo público. Eso puede transformarse si se impone el sentido común y la corresponsabilidad.

Llegó la hora de la gran movilización para vivir y gobernar de otra manera. Vivir, buen vivir y convivir sintetizan el querer de las nuevas mayorías en formación. La fuerza en ascenso, el sujeto plural que despunta desde abajo, recurre a los votos con los pies en la calle (millones), a los votos con las manos en las urnas (millones), a la palabra, el arte, la cultura (asombrosos). Es una potente corriente de pensamiento, sensibilidad, emprendimiento, gestión, creación de riqueza para todos la que está en camino. Es la epifanía de un espíritu para los nuevos tiempos.

Incluye desde la sabiduría de las culturas ancestrales hasta la ciencia de la Comisión de Sabios, las fundadas exigencias del Comité de Paro, las experiencias de gobierno alternativo, las iniciativas de bancadas parlamentarias independientes y de oposición, los valiosos aportes de la diáspora y, por supuesto, los acuerdos de paz. No es un proceso de adhesión a las tesis de un petit comité sino un inmenso proceso de creación colectiva, a la manera del buen teatro, donde todos son protagonistas, todos juegan, todos participan, todos gozan, todos y todas son responsables.  

¿Cómo tener en 2022 el gobierno que Colombia necesita? El qué y el para qué son relativamente fáciles. El cómo y el con quiénes no tanto. Humberto de la Calle, con ejemplos, expresa su propuesta el 19 de julio en este diario y otras van apareciendo concordantes, matizadas, entusiastas en procura de entendimiento como expresión de corresponsabilidad. Aida Abella presenta su memorial de agravios el 20 de julio a nombre de la oposición y propone “pacto nacional en el que todos participen para salir de la crisis”. Manifiestos por la Democracia comienzan a aparecer. Esta vez la idea de cambio y transformación no será un cometa fugaz en la oscuridad de la noche profunda.

Pasos posibles: 1. Propuestas para el programa de un gobierno alternativo desde todos los rincones del país. Temas y formato acordados. Segundo Trimestre de 2021. 2. Consulta de fuerzas alternativas sobre fórmula para la Presidencia de la República. Cuarto Trimestre de 2021. Son pasos viables con los recursos de hoy. luis.sandoval.1843@gmail.com

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