Por: Luis Carvajal Basto

Cuidado con la polarización

Los reclamos  que motivan  el paro son, en casos como  la protesta por los crímenes contra líderes sociales, completamente razonables, siendo falso imputarlos, como  principio, al gobierno o las instituciones, mientras  todos sabemos que  se relacionan con la actividad criminal del narcotráfico. Otras demandas, en salarios y pensiones, pueden ser importantes para abrir una indispensable discusión, buscando mayor información y nuevos consensos, pero  no podemos propiciar  que el paro se utilice para fomentar  violencia y polarización.

Las reuniones del presidente, con sindicatos y gremios,  para anticipar efectos indeseables de las promocionadas movilizaciones del 21, tendrían mejor pronóstico  si hubiese convocado y comprometido  a  todos los partidos y sectores políticos y de opinión. Un enemigo, no tan oculto, es  la resurrección de la polarización, fundamentada ahora en multiplicidad de noticias falsas que circulan en redes. Las maneras con que, desde algunos sectores, se han convocado, y también desestimado, las marchas, se parecen más a un desafío  que a una demostración de insatisfacción ciudadana  en ejercicio del legítimo derecho a la protesta.

Duque ganó las presidenciales pero el Centro Democrático no logró mayorías en el congreso. Tampoco el presidente se ocupó de conformarlas asumiendo las consecuencias. La ausencia de sincronismo  entre gobierno y congreso  que cualquier democracia necesita, ha afectado su desempeño. Lo ocurrido con la reforma tributaria y  la renuncia del ministro Botero puede observarse desde esa óptica .Al presidente la oposición le ejerce ahora convocando a la movilización callejera. ¿Instigación desde Venezuela? No es una novedad.

Se ha hecho lugar común la frase según la cual en política, como en la guerra y en el amor, “todo  vale”; a riesgo de liquidar las instituciones democráticas que, aun por desarrollar y perfeccionar, tanto han costado a los colombianos construir.

Estimulando la polarización, una característica indeseable de la época en que vivimos, Estados Unidos se dividió con consecuencias que aún se desconocen; nuestros compatriotas venezolanos pudieron llegar hasta la Venezuela de Maduro  y  a  5 millones  les ha tocado irse. En Bolivia se han encontrado en la puerta de entrada de una confrontación civil; en Chile están a punto de la parálisis en diferentes actividades y una nueva Constitución. ¿A alguien  se le ocurre comenzar a recorrer ese camino?

Los paradigmas  han cambiado. Veamos, superficialmente, el tema salarial. Coinciden en solicitar su alza  la ministra de trabajo y los sindicatos. Una mayor capacidad de compra, por el aumento salarial, podría propiciar  mayor dinamismo en la economía (que crecerá a un 3.3-3.5% en 2019 mientras América Latina lo hará al 0.2%), aunque también  podría generar inflación y  desempleo. En general, los  bienes  aumentarían su precio,  reduciendo la capacidad de compra de los salarios, como ha ocurrido  en Venezuela, en el extremo, siendo la escala móvil de salarios engaño y mentira probados¿Se puede discutir una propuesta como esa en las calles o incentivando la confrontación? No es posible gobernar desde allí  pero sí afectar  las instituciones y aprovechar para hacer mala política.

Algo parecido  ocurre en el caso de las pensiones: aunque no  guste a pocos es indispensable ampliar el número de colombianos que aportan al sistema  haciendo posible que  muchos más  puedan pensionarse en mejores condiciones y  un grueso del presupuesto no se destine a un grupo de privilegiados. ¿Por qué tenerle miedo a una reforma? Una convocatoria contra “todos los males” puede servir para presionar demandas pero también para  hacer mala política. Bienvenida la movilización ciudadana pero cuidado con polarización, mentiras, falsos profetas y “magos”.

@herejesyluis

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2019-11-18T00:00:56-05:00

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Cuidado con la polarización

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