Por: Felipe Jánica

A cuidar los talentos

Siempre es y será bueno contar con los recursos adecuados para desarrollar negocios. No obstante, no todas las compañías cuentan con los mejores recursos. Uno de ellos es por supuesto el capital, no sólo de trabajo sino los bienes de capital o productores de ingresos o de caja. Para lograr perdurabilidad en los negocios y poder mantener los recursos en niveles de rentabilidad positiva, es necesario que se administre óptimamente los recursos financieros y no financieros de las compañías, pero sobre todo que se preste especial atención a las ventas.

Lograr ser rentables y además perdurables con esa rentabilidad en el tiempo es algo en lo que los administradores deberían estar pensando constante y estratégicamente. Para lo lograrlo, lo primero en lo que se debe pensar es en la estrategia de mercado. Es decir cuanto más se logre vender sus productos o servicios, más posibilidades existirá de ser rentables. Por supuesto con niveles de ventas no tan buenos también se puede ser rentable. Esto es que cuanto más y mejor se controlen los costos, seguramente más rentabilidad tendrá el negocios. Lo que ocurre es que normalmente la eficiencia operativa (control de costos y gastos) no es estrategia.

En efecto la eficiencia operativa es algo que los administradores deben perseguir; sin embargo, muchos parecieran confundir la estrategia del negocio con la eficiencia operativa. Lograr diferenciar entre estos dos conceptos y sacar provecho de ambos, es lo que hace a los grandes líderes. Es que la diferencia entre estrategia o planeación estratégica y eficiencia operativa es muy grande. La principal es que la eficiencia operativa es de corto plazo, mientras que la planeación estratégica es de largo.

Una buena planeación estratégica y que en el centro de ella se pongan las ventas brindará seguridad razonable sobre el logro de los objetivos de corto, mediano y largo plazo. Lograr volcar a la compañía que incremente sus ingresos a través de una estrategia comercial y de largo plazo no sólo es función de los encargados de la arena comercial sino de los líderes de las compañías. No se puede llegar a ser presidente de una compañía si éste no tiene claro que debería tener no sólo habilidades comerciales sino que es un profesional en ello. Así las cosas y como todo producto o servicio tiene un ciclo de vida, el objetivo de la planeación estratégica es que se re-inventen, de manera constante, los productos y servicios de las compañías.

Lograr tener una cultura innovadora y emprendedora dentro de las compañías, es lo que marcará la diferencia entre la perdurabilidad de la rentabilidad y el destino al fracaso. Es por esto que es necesario que en cualquier compañía exista una cultura aceptada por todos, en la que el centro de atención sea la innovación y el emprendimiento corporativo. Para lograr esta cultura, es necesario rodearse de colaboradores que entiendan y acepten trabajar en pro de ello. Por esto contar con el talento humano adecuado y cuidar de éste, es quizá el recurso más apreciado de las compañías, por encima por supuesto de los recursos financieros.

Cautivar a los empleados y cuidar de ellos es entonces otra de las cualidades con al que los verdaderos líderes deberían estar hechos. Si se quiere lograr perdurabilidad o longevidad en las compañías seguramente se va a necesitar vender más. Para lograrlo es necesario que se alargue el ciclo de vida de los productos y servicios y para ello es necesario que exista una cultura innovadora y emprendedora. Para lograr esto es necesario tener las personas correctas para tal fin. Así las cosas, la génesis del éxito empresarial es su equipo de trabajo, es decir su gente, así que a poner cuidado a este preciado recurso.

 

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