Por: Juan David Correa Ulloa

De ciertos olvidos

Hay libros necesarios porque son capaces de devolvernos rastros de lo que fuimos aunque no sepamos muy bien qué sea eso.

Así ocurre con Una historia del libro ilustrado para niños en Colombia, un estupendo y muy bien diseñado volumen que acaba de publicarse gracias al trabajo de la Biblioteca Nacional, al de la editora María Fernanda Paz Castillo, y al de la diseñadora Camila Cesarino Costa. Y claro, a los juiciosos artículos de estudiosos que llevan rastreando una historia que, al parecer, no es tan importante como la de la literatura para adultos, aun cuando sus logros hayan sido, muchas veces, mayores y más significativos.

Este es un libro, ya decía, necesario. Importante para reconocer que Colombia, aun con las dificultades propias de un país en desarrollo, cuenta con esfuerzos editoriales desde comienzos del siglo XX que demuestran que, a pesar de lo discontinua y fragmentada de nuestra artesanía editorial para niños, los frutos que recogemos hoy se los debemos a diseñadores como Sergio Trujillo Mantegnat; a la familia Charry —creadora de la famosas cartilla de lectura—; a libros como los de Osvaldo Díaz, o a revistas como Rin Rin que hoy suenan a curiosidades para expertos. Y no lo son: lo explican en sus textos Beatriz Helena Robledo, Silvia Castrillón, Jairo Buitrago, John Naranjo o Camilo Umaña, quienes señalan que sin dichos esfuerzos la industria editorial del libro infantil en la Colombia de hoy jamás hubiera existido. Y se pone de manifiesto en el cuidado de una edición que ha sido capaz de vencer el temor de escribir una historia sin caer en el academicismo excesivo; que se ha tomado el trabajo de recuperar para nosotros las viejas ediciones que reposan en los fondos de la Biblioteca; que ha encontrado el tono para decirnos, a todos los que nos interesa la lectura en un país de no lectores, que existe una tradición que no por menor es deleznable; que desde los años setenta ha habido en Colombia un puñado de valientes diseñadores o escritores como María Fornaguera, Alekos, Esperanza Vallejo, Yolanda Reyes, Irene Vasco, Ivar Da Coll, Triunfo Arciniegas, Antonio Caballero, Evelio Rosero y Olga Cuéllar, por sólo mencionar a algunos, que soñaron con libros que no por descatalogados, hemos olvidado. Una generación como la mía, creció leyéndolos.

‘Una historia del libro ilustrado para niños en Colombia’, Biblioteca Nacional, varios autores.

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