Por: Ramiro Bejarano Guzmán
Notas de buhardilla

De conspiraciones

Supongamos que el video en el que aparece Petro contando fajos de dinero corresponda al pago de una coima y que, en consecuencia, el congresista incurrió en un delito. De ser así, todo el peso de la ley debe caer sobre el exalcalde.

Pero si es grave lo de Petro, lo es todavía más que ese video haya sido filtrado primero a los medios y luego a la senadora Paloma Valencia (¿o al revés?), obviamente para quitarle los reflectores al escándalo que acosa al fiscal, aun hoy después de la autorización de la Corte para que se designe un fiscal ad hoc.

Es curioso que antes del debate ya estuviera circulando en varios medios de comunicación el video, que si no se publicó inmediatamente fue porque previeron que con él se lanzaba un torpedo gigante al debate contra Néstor Humberto. Pero llegado el debate, se alinearon los astros y el Centro Democrático divulgó el video, sin haber defendido al fiscal. En efecto, ninguno de los senadores que respaldan políticamente al fiscal lo apoyaron de manera franca en sus intervenciones, pues no hubo uno solo que se declarara satisfecho con sus confusas explicaciones, ni siquiera Álvaro Uribe, quien esta vez no exhibió la ira con la que suele proteger a los suyos de lo indefensable. Pero, eso sí, la senadora Paloma Valencia soltó la bomba de la que además no pudo defenderse Petro, porque quien dirigía las deliberaciones en el Senado a esa hora de la noche levantó la sesión sin permitirles a los citantes al debate responder y refutar las inconsistencias probatorias con las que Martínez pretendió demostrar que no sabía lo que es obvio que sí supo cuando se entrevistó el 19 de agosto de 2015 con su “amigo” Jorge Enrique Pizano.

¿Alguien de la Fiscalía filtró el video contra Petro? Hasta ahora no hay prueba de que eso haya ocurrido, pero, por lo pronto, es imposible negar que tanto el fiscal como la Fiscalía se beneficiaron de que estallara otro escándalo, donde coincidencialmente terminó enredado uno de sus críticos.

No está en duda que Martínez Neira asustó al país con el tono agresivo y amenazante con el que concurrió al debate, atacando a periodistas, medios, Luis Alberto Moreno, Luis Fernando Andrade y su esposa, la CIA y otros más. Un fiscal que amenaza, grita e insulta no convence pero intimida, tanto más cuando se sabe de las andanzas de unos siniestros calumniadores que se mueven a sus anchas en la Fiscalía de Martínez. Y si a eso se suma la creencia generalizada de que alguien en la Fiscalía filtró un video para sacar de un apuro al fiscal, ya la situación es de pánico general. Y no les falta razón a quienes así piensen, porque Martínez, como abogado litigante, no denunció los pagos irregulares de Odebrecht que en 2015 le puso en conocimiento Pizano dizque porque no sabía el destino de esos dineros, pero ahora como fiscal sí salió presuroso a compulsar copias para que la Corte investigue a Petro sin tener certeza de quién fue el remitente de tales dineros. Raro ese doble rasero. Además, es impresentable que el fiscal, que acababa de enfrentar un debate político, ordene investigar, con o sin razón, a quien lo acusaba ante el Congreso. Aquí tampoco funcionaron los conflictos de interés.

Pero ni aún después de este sospechoso enroque mediático de Martínez-Petro han desaparecido los problemas que tienen tan desencajado al fiscal, ni siquiera porque la Corte autorizó un fiscal ad hoc. Ese fiscal no actuará en todos los casos de Odebrecht sino en tres, y tendrá que trabajar con los subalternos de Néstor Humberto, porque no habrá Fiscalía ad hoc, como hubiera sido lo deseable. Mejor dicho, un fiscal ad hoc para que todo siga igual. A propósito, el “subpresidente” Duque tampoco está libre de sospecha para integrar la terna de donde la Corte nombre al fiscal ad hoc, porque él también apareció relacionado con un extraño viaje a Brasil para contratar un publicista al que Odebrecht le pagó honorarios.

Mientras Martínez no ha podido convencernos de que hay una conjura en su contra, a la que hoy se habrían sumado medios extranjeros tan respetables como The Economist, El País de España y otros más, en cambio, independientemente de que Petro sea o no responsable, sí parece que está andando un complot gigantesco para poner a salvo un fiscal atrapado, al precio que sea y contra todo aquel que se atreva.

Adenda. Respaldo total al paro judicial.

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