Por: Hernando Gómez Buendía

De Uribe contra Santos a Petro contra Vargas

Colombia está pasando de una polarización a otra polarización. En efecto:

-Venimos de la polarización entre Santos y Uribe, que se refería al modo de acabar una guerra periférica.

-Y estamos entrando en la polarización entre izquierda y derecha, o más precisamente entre un populista de izquierda y otro de derecha, es decir, entre Gustavo Petro y Vargas Lleras.

Dije “guerra periférica” porque el conflicto armado interno no afectó las ciudades ni amenazó los centros de poder. Y sin embargo el conflicto con las Farc sí fue el centro del discurso político y dividió al país entre los partidarios de la vía militar y los de la salida negociada. Este fue el tema obsesivo de la agenda nacional bajo Uribe y bajo Santos, llegó a su clímax con el “plebiscito de la paz” y se mantiene aún en el trasfondo de estas elecciones, pero con peso marginal y decreciente.

Por otro lado y con la firma de la paz entramos en un proceso de reconfiguración del escenario político, que a la manera dispar y fragmentada de toda transición, nos acerca al patrón característico de los países sin conflicto armado, esto es, al de la competencia entre las fuerzas que suelen conocerse como “izquierda” y “derecha”.

En un sentido general, la derecha se inclina por el orden y la empresa privada, al paso que la izquierda acentúa la equidad social y el papel del Estado. Pero en países con más burocracia que Estado y con rentistas en lugar de empresarios, ni el orden ni la equidad son de verdad muy factibles, y por eso en Colombia no tenemos o tendremos sino los populismos de izquierda y de derecha.

La transición está afectando sobre todo a los protagonistas de la guerra y de la paz: ellos son el pasado que se acaba y por eso se los ve tan enredados para estas elecciones.

•Santos es apenas un fantasma que bajo cuerda está apostándole a Vargas para que Uribe no sea el ganador;

•De la Calle se colgó de una bandera que ya dejó de ser y por eso pasó de favorito a tercerón;

•Uribe, el enemigo de las Farc, está pasando de moda y la coalición del “No” está partida entre “Uribito”, la candidata de Pastrana y el portavoz del integrismo católico.

Las elecciones en el mundo entero apelan e intensifican las divisiones profundas de cada sociedad. Por eso, a falta de la paz, los candidatos que están despegando son los que encarnan con más claridad las apuestas de la izquierda y la derecha: Petro el de la equidad y el intervencionismo, Vargas el del orden y la empresa privada.

La prueba de la polarización no se limita a las redes sociales y a los columnistas. Petro y Vargas son, de lejos, los candidatos con mayores porcentajes de rechazo en todas las encuestas, los personajes que detesta “medio país”:

•Vargas, el de los coscorrones, la maquinaria corrupta y la arrogancia que nadie se soporta.

•Petro, el Maduro colombiano, el alcalde desastroso, el arrogante que nadie se soporta.

Fajardo se mantiene en las encuestas como el hombre del ni-ni, el candidato-refugio para los muchos que detestan a Petro y a Vargas —o a Vargas y a Petro—.

Pero la historia y los costosos consultores de campaña saben que el silencio no gana elecciones, y que al paso que vamos los colombianos simplemente tendremos que escoger entre dos males.

* Director de la revista digital Razón Publica.

 

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