Por: Ramiro Bejarano Guzmán
Notas de buhardilla

De volteados y volteretas

A raíz de las deslealtades de su exministro Juan Carlos Pinzón, Santos dijo que la política desnuda lo peor de la condición humana. Tiene razón y él sabe por qué lo dice. En efecto, nos acostumbraremos a ver en la campaña electoral que se avecina a más de uno haciendo toda clase de piruetas para acomodarse al lado del candidato ganador en 2018.

El caso de los ministros de Ambiente (Luis Gilberto Murillo) y de Vivienda (Jaime Pumarejo), ambos de Cambio Radical (CR), es patético. Pumarejo fue ministro apenas ocho semanas, tan breve que no alcanzó a visitar todas las dependencias de su ministerio; el país solo supo de su existencia el día que se fue y eso porque incurrió en la ligereza de filtrar sin ningún pudor la conversación que sostuvo con el presidente cuando le pidió la renuncia. Y de Murillo es casi risible su insólita justificación de que entró como cuota de CR pero en el camino se volvió santista, todo para seguir calentando silla ministerial. Santos debe de tener claro que así como Murillo renegó de CR para quedarse en el gobierno, igual hará con él a partir del 7 de agosto de 2018. Claro, Murillo no es el único lentejo, pues hay otros que se le adelantaron, porque a pesar de los altos cargos que ocuparon en este gobierno hoy despotrican del mismo.

A propósito, ese sismo ministerial para sacar a uno de los alfiles de Vargas Lleras y permitirle al otro seguir pero como cuota del presidente, puede resultar siendo una equivocación política mayúscula. Excluir del gobierno a CR por no apoyar la JEP, cuando el resto de la Unidad Nacional demostró que pudieron aprobarla sin ellos, resultaba innecesario, tanto más cuanto que desapareció el motivo de discordia, pues esta semana el fiscal Martínez – léase de CR – arrodilló al gobierno y a la FARC al conseguir la modificación a su antojo de la JEP. Ojalá que la partida de CR no termine aventándolos a los brazos de Uribe, opción que hoy ya no se ve tan descabellada por esas cosas de la mecánica politiquera a la que le importa más ganar las elecciones que los principios.

Pero volvamos a la cofradía de los incoherentes políticos, porque los ejemplos abundan, y por eso no es raro advertir que quienes antes eran enemigos irreconciliables hoy anden en dañado y punible ayuntamiento, como Uribe y Pastrana, después de que mutuamente se insultaron. Ni es tampoco una rareza ver a esos oportunistas que andan desesperados buscando que la impopularidad de Santos no los toque, para anidar en el uribismo, porque sin sonrojarse ya han empezado a venderle el alma al diablo, como el caso del diletante, traidor y clientelista Angelino Garzón, ex vicepresidente de Santos y hoy su resentido opositor, quien ha deambulado por muchos partidos y hasta ha mandado avanzada, como ya lo hizo con su hija Ángela, hoy concejal en Bogotá por el Centro Democrático, después de su periplo como alta funcionaria del Partido Liberal.

Pero el oportunismo se ha extendido pues no solo hay deslizamientos inexplicables hacia el Centro Democrático. Ya hay quienes han acudido al portazo público para abandonar las toldas de sus propios partidos, buscando hacer méritos y situarse en el radar de algún precandidato, no importa que hace un par de años lo cuestionaran en tono mayor sindicándolo no solo de politiquero. Como decía un pariente: a esa velocidad no se volteaba ni siquiera el inolvidable arquero de fútbol el “Chonto” Gaviria. ¡Vivir para ver!

La culpa de todo esto la tienen los aprovechadores de siempre y los electores que no sancionan esa trashumancia, pero también los partidos políticos, pues como no ofrecen programas que diferencien unos de otros, hoy da lo mismo ser liberal, godo, comunista o fascista; lo útil es aproximarse al poder.

Adenda. No comparto lo que viene haciendo Rodrigo Lara en el Congreso, pero no es sano para la democracia que un presidente haga reclamos públicos a quien es cabeza del Poder Legislativo. Y como defensor del proceso de paz declaro que no me gustaron los gritos de intolerancia del Centro Democrático contra un exguerrillero, ni tampoco que la Corte Constitucional nos haya ordenado como vivir en los próximos tres gobiernos.

notasdebuhardilla@hotmail.com

 

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