Por: Leonardo Fabio Martínez Pérez

Defendamos la vida de los pueblos indígenas

El 9 de agosto de 1992 se instaló el Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas de la Subcomisión para la Prevención de Discriminaciones y Protección a las Minorías de las Naciones Unidas, motivo por el cual, la Asamblea General de la ONU declaró en 1994 esta fecha como el Día Internacional de los Pueblos Indígenas. Dicha conmemoración se propuso como una valiosa oportunidad para reconocer y garantizar los derechos de estas comunidades alrededor del mundo, de cara a un contexto de especial afectación por fenómenos como pobreza, marginación, exclusión, carencia de oportunidades, despojo de tierras y vulneración de derechos fundamentales.

A pesar de los más de 25 años de la iniciativa de las Naciones Unidas, y de Colombia haberse declarado constitucionalmente como un país multicultural con amplias garantías legales para las poblaciones indígenas, el contexto nacional continúa presentando reiterados desconocimientos de los derechos fundamentales, económicos, sociales y culturales, combinados con las múltiples y frecuentes agresiones a los derechos civiles y políticos de estas poblaciones. Todo esto, agravado por décadas de un conflicto armado en el que estas comunidades han sido intensamente victimizadas.

Los pueblos indígenas representan una gran diversidad: son más de 5.000 grupos distintos en unos 90 países y hablan una abrumadora mayoría de las aproximadamente 7.000 lenguas del mundo. Están constituidos por 370 millones de personas aproximadamente, es decir, más del 5% de la población mundial y, sin embargo, se encuentran entre las poblaciones más desfavorecidas y vulnerables representando el 15% de los más pobres.

Las poblaciones autóctonas han buscado durante años el reconocimiento de sus identidades, su forma de vida y el derecho sobre sus territorios tradicionales. Pese a ello, a lo largo de la historia, sus derechos han sido violados reiteradamente. En la actualidad, se encuentran sin duda entre las poblaciones más vulnerables y perjudicadas del mundo. La comunidad internacional reconoce ahora que se necesitan medidas especiales para proteger sus derechos y mantener sus culturas y formas de vida.

Esta situación, expresada por varios sectores de la sociedad colombiana, evidencia la falta de materialización de los derechos constitucionales de la población indígena, los cuales, aunque están proclamados detalladamente en la Constitución y el esquema legal que de esta se desprende, se siguen vulnerando sistemáticamente.

Paradójicamente en este mes de agosto, en el cual conmemoramos el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, en nuestro país con profundo dolor e indignación sufrimos el 10 de agosto el asesinato de tres guardias indígenas en el sector de Los Chorros, municipio de Caloto. Además, desde la firma del Acuerdo de Paz, se han registrado 159 asesinatos a indígenas, lo cual a todas luces va en contravía de la construcción de un país en paz.

Nuestros ancestros no solo tuvieron que vivir el exterminio de su cultura y su gente con la conquista española, sino que aún enfrentan la violencia y la agresión de actores que desconocen la importancia de sus saberes y prácticas en un contexto social que enfrenta una crisis civilizatoria en cuanto a los patrones de crecimiento y desarrollo económico que amenazan seriamente el equilibrio ecológico del planeta.

Debemos unirnos y defender la vida por encima de cualquier cosa, defender la existencia de los pueblos indígenas, defender sus territorios, su lengua, su cultura, su existencia y sus saberes ancestrales que corresponden a cosmovisiones integrales de relaciones complejas e interrelacionadas entre la sociedad y la naturaleza. Estas perduran a lo largo del tiempo a través de rituales, narraciones orales y prácticas ambientales que reconstituyan los tejidos de la vida.

La vida se valora y se defiende a través de la palabra y la educación, por esta razón la Universidad Pedagógica Nacional ha establecido un convenio de cooperación con la Organización Nacional Indígena encaminado a la generación de estrategias educativas que permitan estudiar y apropiar los conocimientos ancestrales de los pueblos indígenas en la Universidad. El convenio abre las posibilidades para el desarrollo de programas de pregrado y posgrado de la Universidad que cuenten con la participación de los indígenas, especialmente se destacan aquellos que busquen el reconocimiento de la biodiversidad y el respeto de la naturaleza.

Así mismo, nuestra Universidad trabaja con los colectivos de estudiantes indígenas para que sus propuestas sean incorporadas en el nuevo Plan de Desarrollo Institucional, de tal manera que se abra la posibilidad de contar con una cátedra indígena y con el desarrollo de prácticas pedagógicas en los territorios de estos jóvenes.

Que la educación llene de color y esperanza la vida de los pueblos indígenas y con ello nos permita a todos pensar en un futuro mejor y sustentable. Pidamos al Gobierno medidas urgentes y prioritarias para salvaguardar la vida de los indígenas y la protección eficaz de sus territorios.

* Rector, Universidad Pedagógica Nacional.

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