Por: Madame Papita

¡Dejen vivir a noviembre!

Son 12 meses, por ende, noviembre también tiene derechos. Deberes, muchos, porque todos comienzan como desesperados a hacer planes para disfrutar diciembre, y entre chiste y plan noviembre ya no existe. De las calabazas a Papá Noel, solo hay 24 horas de diferencia. De triqui triqui a tutaina, el tiempo vuela sin parar. Pero ¿a qué hora se perdieron los 30 días novembrinos donde brillaban las balleneras, la reina de la Policía y el gran plan era el reinado de Cartagena?
He de confesar que para el 2 ya estaba desempolvando el arbolito y haciendo pruebas y control de calidad de las hallacas de Martina.

¿Qué viene entonces para mí? ¿Seré de esas personas que destilan jo, jo, jo? Creo que no, yo ya siento respeto por noviembre. Pero de Año Nuevo y Navidad, quiero muchas dulces tentaciones que me dejen dar y convidar con mis amigos. Que si ya es inevitable el comer sin culpa, por lo menos sea reviviendo las recetas de las abuelas, comiendo pernil dos meses seguidos, hallacas no solo al desayuno y tener la excusa navideña para comer buñuelos a diario.

Empezamos la época más dulce del año, donde la excusa serán los amigos y la familia, y donde cada día será una maravillosa oportunidad para apoyar y fomentar la cocina y el producto local. Pensar y planear no solo las vacaciones sino cada uno de los menús hará de esta época un espacio para conocer nuestras habilidades gastronómicas, la posibilidad de crear y de invertir en delicias.

Empecemos unas fiestas pensadas desde la cocina colombiana, el buñuelo, el tamal, el ajiaco, el cerdo y hasta el pavo, pero metiéndole el corazón local. Donde los regalos les den la oportunidad a los emprendedores y la cocina sea muestra de nuestro campo.

@ChefGuty

 

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