Por: Cartas de los lectores

Del Centro Colombiano de Derechos Reprográficos

He sido una lectora fiel de su importante e imparcial diario desde mi época de estudiante universitaria y en esta ocasión quiero pedirle cordialmente que se hagan varias precisiones respecto al artículo publicado en la sección de opinión el pasado jueves 29 de enero escrito por la señora Carolina Botero Cabrera.

Soy la directora, desde hace año y medio, del Centro Colombiano de Derechos Reprográficos (CDR) y en el artículo en mención se habla de que nosotros controlaremos el material que se entregará por parte de las universidades a los estudiantes. Primero, eso no es cierto: es casi imposible coordinarlo y ejecutarlo (ni siquiera las mismas universidades conocen el material que los docentes entregan a sus estudiantes). Segundo, no vamos a cobrar por materiales que producen las instituciones universitarias ni por los repositorios. Tercero, la ley colombiana, a través de la Ley del Libro (98 de 1993), artículos 26 y 27, supone una compensación a los titulares de derecho de autor por el uso de fragmentos de sus obras: no es cierto que ese uso se permita sin pago, como lo dice la señora Botero.

Se toma el atrevimiento de hacer una cuenta de lo que posiblemente se recaudará por licenciamiento digital, y ni siquiera tiene el número real de estudiantes universitarios para que saque y ponga la suma que dice de $8.000 millones. A la fecha, el CDR nunca ha recaudado más de $800 millones en su mejor año, que fue 2009, y el año pasado recaudamos menos de $500 millones por las licencias por fotocopias de material impreso.

Así las cosas, me parece supremamente irresponsable que la señora Botero no haya buscado la fuente principal, que somos nosotros, para escribir a la opinión pública un contenido tan importante que incluye la compensación a los titulares de derecho de obras impresas no sólo colombianos sino extranjeros, educación y cultura.

Este artículo ha generado gran preocupación entre los socios del CDR, como lo son autores, editores colombianos y extranjeros a través de los convenios que tenemos con sociedades de gestión colectiva que firmamos con apoyo de la Federación Internacional de Organizaciones de Derechos Reprográficos (IFRRO, www.ifrro.org) y, por supuesto, de la Cámara Colombiana del Libro, por lo que sugiero se hagan las precisiones del caso.

Nathalia Gómez Vargas. Representante legal del Centro Colombiano de Derechos Reprográficos.
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