Por: Humberto de la Calle

Del internacionalismo proletario a la burka

EL GOBIERNO DE CUBA HA TOMADO la decisión de eliminar un millón de empleos oficiales, 500.000 en los próximos seis meses. El propósito, claro está, es aligerar el fardo burocrático que pesa sobre el gobierno y promover nuevas formas de relación laboral no estatal, entre ellas, el trabajo por cuenta propia.

La noticia no tendría nada de extraño. Ha ocurrido en Colombia desde hace varios años y bajo diversos gobiernos y ocurre ahora en Europa y otras latitudes. Pero lo novedoso es que la encargada de difundir y defender la noticia es la Central de Trabajadores de Cuba. A esta Central obrera le parece de maravilla que un millón de isleños deje la cómoda nómina oficial y se dedique a oficios varios, entre ellos, servir de “jardineros, peluqueros, masajistas, vendedores de hierbas”.

Dicho de otro modo, una verdadera oda a la informalidad, entonada por el coro de la Central de Trabajadores.

Lo primero que hay que anotar, es que los corresponsales de la Central cubana en otros países donde se ha tomado la decisión de adelgazar la nómina oficial, por ejemplo la CUT entre nosotros, o Fenaltrase, ante situaciones semejantes han puesto el grito en el cielo. Han calificado de fascistas irredentos, títeres del imperialismo yanqui, lacayos serviles de la oligarquía, a los funcionarios encargados de llevar a cabo planes de esa naturaleza. Y como telón de fondo de la diatriba, han señalado que las decisiones de “la derecha manumisa”, obedecen a cuestiones ideológicas.

Ahora, cuando es un gobierno comunista el que recorre ese camino, entonces no terminan las alabanzas y los panegíricos. ¿En qué queda la ideología? Una ideología signada por la geografía, de modo que lo que en Colombia es un crimen contra el proletariado, en Cuba es una sana medida destinada a preservar las finanzas de la dictadura.

Como nuestras centrales de izquierda apelan de manera recurrente al internacionalismo proletario, ¿no sería bueno que ahora alzaran su voz en contra de las medidas de Raúl Castro? Porque su silencio haría ver que no hay tal ideología, que se trata apenas de tácticas políticas y que el comunismo internacional es la simple piel de oveja del cinismo internacional.

En fin: en términos de democracia y de libertades, parece mejor tener que sufrir la diatriba venenosa de las centrales obreras con agenda política, que el triste espectáculo de la CTC cubana, convertida en simple caja de resonancia del régimen.

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La República Francesa, hija de la Revolución, acaba de prohibir el uso del velo islámico. A esa decisión se llegó por una iniciativa de un diputado comunista en 2009, recogida enseguida por el gobierno de derecha de Sarkozy. Extraña mezcla. Lo que se debe resaltar, es que estamos en presencia de un verdadero nudo ideológico. Un Jano para el derecho constitucional. Porque una actitud libertaria debería preservar el derecho al libre desarrollo de la personalidad y la libertad de cultos, permitiendo el uso público de la burka, cuyo simbolismo religioso es indiscutible. Pero por otro lado, es también signo de oprobio contra la mujer. Está la dignidad de por medio. ¿Qué debe primar en una democracia? ¿Puede asegurarse la dignidad sacrificando la libertad? Volveremos.

 

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