Demócratas de todos los matices: ¡uníos! (I)

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Colombia tiene derecha(s), izquierda(s), centro(s), tiene todas las expresiones posibles de la política al inicio de la tercera década del siglo XXI. Eso está bien, mejor que antes, pero la realidad más protuberante en el país, por encima de esas diferenciaciones primarias, es que hay dos grandes opciones de poder y de gobierno: una opción autoritaria y una opción democrática.

Esa diferencia entre opción autoritaria y opción democrática es, desde 2002, una realidad de bulto en la vida social, política e institucional del país. La diferencia es profunda y permanece en el tiempo como un pulso sin resolver. Entre 2010 y 2018 una franja liberal en el gobierno pactó la paz con la mayor de las guerrillas pero no tuvo fuerza suficiente para darle continuidad a su proyecto, retornó el belicismo y ello hace que la paz política esté entorpecida gravemente.

Coyuntura trágica la que estamos viviendo en el gobierno de Uribe-Duque, otro gobierno de la opción autoritaria: muerte galopante por pandemia mal atendida, incumplimiento flagrante de acuerdos, asesinatos incesantes de líderes sociales, entrampamiento y muerte para firmantes de la paz, masacres, corrupción, ilegitimidad (ñeñepolitica), abusos y escándalos en la policía y el ejército, descalificación y presión indebida a la justicia, concentración de poder, torpeza en las relaciones internacionales… ¡Una verdadera tragedia!

Se aproxima otra elección parlamentaria y presidencial: ¿Continuará la opción autoritaria disponiendo de mayorías y ganando el gobierno a pesar de su desgaste, su ilegitimidad y sus desafueros contra el orden republicano?, o ¿Se abre camino, como sería natural y lógico, el acceso al gobierno de la opción democrática con un proyecto que recoja las aspiraciones de cambio tan claramente expresadas por la sociedad en el tiempo más reciente?

El bloque en el poder muy posiblemente reedite una coalición de fuerzas de derecha que trate de aparecer distanciada del actual gobierno y ubicándose engañosamente como expresión de centro para “salvar a Colombia”. Tal coalición buscará una fórmula presidencial que de momento oculte el carácter autoritario y regresivo de su proyecto político. Saben que su ventaja estratégica está en unirse como sea, así lo hicieron en 2018. Álvaro Uribe dará la pauta y negociará las condiciones para dirimir la pluralidad de aspiraciones derechistas. Ya comenzó ese proceso con la cita en el Ubérrimo en diciembre pasado.

En cambio en el campo de la opción democrática las cosas no son tan fáciles. Ya hay en esta orilla 16 precandidatos (16Pre), mujeres y hombres, soportados por una amplia gama de fuerzas sociales y políticas.

Hasta ahora entre los aspirantes del ámbito democrático están estos nombres: Ángela María Robledo, Antonio Sanguino, Alejandro Gaviria, Alexander López, Camilo Romero, Francia Márquez, Gustavo Petro, Humberto de la Calle, Iván Marulanda, Jorge Robledo, Juan Fernando Cristo, Juan Manuel Galán, Rodrigo Lara, Roy Barreras, Sandra Ortiz, Sergio Fajardo… Se rumora que Fernando Carrillo, terminada su gestión en la Procuraduría, podría ser otro aspirante. Nuevos nombres podrían aún aparecer. Todos, mujeres y hombres, son reconocidos demócratas que se inscriben en un espectro amplio de matices de centro, liberalismo, socialdemocracia e izquierda. Extraordinaria riqueza, abrumadora dispersión.

Por supuesto no todos los nombres mencionados tienen igual peso político, pero todos merecen ser tomados en cuenta porque de manera reconocida son críticos del actual estado de cosas y generadores de propuestas para superarlo. Preciso es reconocer que hay tensiones fuertes entre varios de ellos, lecturas y visiones cruzadas, pero a todos los anima, en eso no hay duda, el convencimiento de que el país debe dar el paso a un estadio de más democracia en coherencia con la paz y con el legítimo reclamo social. Hay que parar el retroceso. Más es lo que los une que lo que los separa.

¿Cómo establecerá esta enorme pluralidad una estrategia de unión para la victoria? Se requieren definiciones sobre programa de confluencia, corresponsabilidad o pacto de gobierno, listas lo más unificadas posibles para Cámara y Senado, pero, ante todo, una hoja de ruta para el trámite de las múltiples aspiraciones (acuerdos, encuestas, consultas), y para el quehacer en cada momento de la agenda política de los próximos 18 meses (hasta junio 2022). Continúa próxima semana.

luis.sandoval.1843@gmail.com

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