Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Desechables: lo barato sale caro

Rápidamente aprendimos a usar desechables porque al usuario directo le sale barato. Muchos costos asociados a la producción y el manejo de desechables no los asume el productor o generador de basura, sino la sociedad por el costo asociado a su manejo posterior y por degradación ambiental.

Además de la distorsión económica, hay razones culturales: nos enseñaron a hacer basura. Recuerdo una propaganda que decía: “Proteja su salud: use desechables”, y cerraba con la imagen de una mano destruyendo un vaso plástico para evitar su posterior uso. Nos indujeron a usar platos, cubiertos y vasos desechables. Hoy, ante las islas de plástico en los océanos, (lea: Con plástico e icopor a otro mundo) esa propaganda suena como algo absurdo, pero sigue calando en la mente de muchos consumidores y es defendida por Acoplásticos.

Usar plástico e icopor resulta muy costoso y su uso está subsidiado. Un costo es que los ocho millones de toneladas anuales de plástico que llegan a los océanos están destruyendo los ecosistemas marinos, afectando la pesca y la vida humana. Según Naciones Unidas, en la última década se produjo más plástico que en todo el siglo pasado y el 50 % del plástico es de un solo uso. Adquirimos un millón de botellas plásticas cada minuto y el plástico representa el 10 % de todos los residuos que generamos.

Los malos hábitos que aprendimos los hoy mayores de 60 años, que transmitimos a nuestros hijos, ya están afectando a nuestros nietos y su efecto negativo aumenta día por día. Es urgente tomar medidas y restringir su uso. Prohibirlo cuando no sea indispensable y dejar de subsidiar la producción de basura, y que el productor y generador de basura pague por el daño que causa. Desaprender lo aprendido cuesta, y parcialmente la educación ambiental entra por el bolsillo.

No todos estamos de acuerdo con la urgencia del cambio. Acoplásticos recientemente demandó a Santa Marta por la prohibición del plástico. Si Daniel Mitchell, presidente de Acoplásticos, pretende seguir ese camino, tiene una larga tarea. Debe demandar al Congreso que aprobó la ley que prohíbe plásticos desechables en San Andrés y Providencia, y al gobernador de Boyacá, que prohibió los desechables de plástico e icopor en los procesos de contratación que adelante la Gobernación. En el Congreso ya pasó los primeros debates el proyecto de ley 175-2018C, que propone prohibir en el territorio nacional la fabricación, importación, venta y distribución de plásticos de un solo uso para 2021.

Si Acoplásticos quiere seguir defendiendo los desechables, ahora debe lidiar con la Alianza del Pacífico, pues la semana pasada, Colombia, Chile, Perú y México, por medio de sus presidentes, declararon formalmente la guerra al plástico de uso único. Se comprometieron a desincentivar su demanda y limitar o prohibir su ingreso en áreas naturales protegidas.

Acoplásticos tendrá que buscar alternativas para su negocio, pues el mundo ya no está dispuesto a seguir subsidiando a quienes se enriquecen con productos contaminantes. En varios estados en Estados Unidos estará prohibido el plástico de un solo uso desde 2020 y en Europa desde 2021.

Aprendimos a hacer basura, ahora por salud y bienestar debemos desaprender. Más vale tarde que nunca. Evitemos y rechacemos los desechables.

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2019-07-10T04:00:00-05:00

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2019-07-10T11:38:49-05:00

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