"Yo imito, no ridiculizo a los personajes": Hugo Patiño

hace 6 horas
Por: Hernán Vallejo G.

Desempleo de talla mundial

COLOMBIA TIENE UNA TASA DE DEsempleo sobresaliente a nivel mundial, por lo alta. El problema no sólo es el desempleo observado día a día o de corto plazo.

También, la tasa de desempleo de largo plazo, alrededor de la cual fluctúa el desempleo observado en el corto plazo y la cual está mucho más relacionada con las rigideces y los sobrecostos del mercado laboral, que con el ciclo económico de auge y recesión.

A muchos les gustaría subir por ley la remuneración de los trabajadores. El problema que eso tiene es que no necesariamente va respaldado por aumentos en productividad y empeora la “justicia” al incrementar tanto la informalidad —con salarios y protección inferiores a los legales—, como el desempleo de los más vulnerables.

El desempleo y la informalidad de largo plazo son complejos y difíciles de resolver. Sin embargo —y abstrayéndonos de las minucias estadísticas—, en Colombia hemos sido particularmente ineficaces resolviendo dicho problema.

Según las cifras reportadas por la Cepal para el período 1995-2007, Colombia tiene una tasa de desempleo promedio de 12,86%, la peor de América Latina, 3,66% por encima del promedio de América Latina y el Caribe. Según las cifras de desempleo comparables de la OIT, Colombia está entre los cuatro países con más alta tasa de desempleo promedio entre 31 países reportados de todo el mundo.

Resolver el problema no ha sido —ni va a ser— fácil y probablemente requiera de varias medidas. Tres políticas que podrían contribuir a la solución del desempleo de largo plazo son:

1. Reducir y/o cambiar la forma de financiar los parafiscales, para que fomenten la formalización del mercado laboral y para que dejen de ser sobrecostos que desestimulen la contratación de trabajadores y estimulen desmedidamente el ingreso de personas al mercado laboral.

2. Enfocar a la Comisión Permanente de Concertación de Políticas Salariales y Laborales conformada por los sindicatos, los empresarios y el Gobierno, en la mejora sostenible de las condiciones de vida de los trabajadores y los desempleados, con dos instrumentos: aumentando la productividad con capacitación y fomentando la equidad con gasto público eficiente y focalizado.

3. Fijar el salario mínimo mediante una regla pública y transparente que refleje la realidad del mercado laboral colombiano, en lugar de hacerlo con un pulso de poder decembrino. Por dar un ejemplo, dicha regla podría garantizar el mantenimiento de la capacidad adquisitiva del salario —para cumplir con la Constitución, la ley y las sentencias de la Corte Constitucional y evitar que algunos empleadores abusen de sus trabajadores menos calificados.

Los aumentos de productividad generalizados serían —por ejemplo— graduales: si el desempleo es del 4% o menos, el ajuste generalizado sería del 100% de los aumentos en productividad. Dichos aumentos se disminuirían en 25% por cada incremento de 1% en el desempleo. Si el desempleo es 8% o más, no habría ajuste por productividad.

Ojalá que la crisis económica que estamos viviendo sirva para hacer reformas que mejoren sosteniblemente la calidad de vida de nuestros trabajadores y desempleados y reduzcan nuestro desempleo promedio a un nivel, si no ejemplar, por lo menos decoroso en el contexto internacional.

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