Más que pluma y lentejuela: escenarios de resistencia y visibilidad en el Caribe Colombiano LGBTI

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En muchos lugares del Caribe Colombiano, los desfiles y reinados trans no son simples simulacros de la industria cultural. Por el contrario, es necesario dotarlos de un sentido político, como espacios de interlocución, en los que los colectivos LGBT, particularmente hombres gais y mujeres trans, han encontrado un campo cultural cuyas acciones cargadas de son de fiesta, color, lentejuelas y plumas son un pretexto para poner en cuestión relaciones sociales heteronormativas, modos de dominación masculina y muchas de las formas en que se dan las orientaciones culturales, donde los valores tradicionales de la familia patriarcal son lo imperante.

Comprender lo LGBT en el caribe implica develar acciones colectivas, cuyo alcance trasciende lo político e interfieren en las orientaciones culturales y la vida cotidiana de los territorios. Ha sido éste un escenario de visibilidad, confrontación social y construcción de sentimientos compartidos de pertenencia, auto reconocimiento y manera particulares como el carnaval, desde el cual interpretan y, de alguna manera, definen parte de ciudadanía.

Ello trasciende el mundo de lo simbólico y de las interpretaciones al plano de las prácticas sociales, las estéticas, gustos, apropiación de lugares. La visibilidad en marchas, carnavales, entre otros, son expresión de un actuar colectivo, de un movimiento que se devela en la vida cotidiana en espacios simbólicos de la vida social en los municipios del caribe colombiano y ha sido también un punto de inflexión ante la persecución ejercida sobre sus cuerpos y sexualidades en el marco del conflicto armado.

En este ejercicio de construcción y resignificación colectiva, las personas LGBT reconocen en las expresiones artísticas y la movilización cultural en los territorios un derecho fundamental, desde donde sienten que se han podido visibilizar como personas y sujetos con derechos. Estos espacios históricos posibilitan negociación e interlocución, espacios de reconocimiento y comunicación con el resto de la ciudadanía y escenarios primordiales de incidencia política para personas lesbianas, gays, bisexuales y trans en la región.

Los reinados de belleza de mujeres trans, “las guachernas gay”, que se conmemoran de manera vinculante al Carnaval de Barranquilla, las movilizaciones en muchos pueblos inspirados por el Carnaval de Barranquilla, las fiestas de la independencia en Cartagena, entre otros, son sus maneras de celebrar el orgullo, el orgullo de ser la marica, el cacorro, la crispeta, la doble filo, porque en muchos de estos espacios lo LGBT sigue siendo un lugar privilegiado a las grandes ciudades.

Es común encontrar en los municipios de la región una riqueza cultural expresada en comparsas, grupos de baile y diseños de vestuario. Tener la reina de la diversidad LGBT y llevar a cabo una marcha, un desfile, inspirados en la Guacherna de los carnavales, son una manera de izar el arcoíris de la diversidad en pueblos donde el Estado no llega y las sexualidades diversas conviven desde las luchas y repertorios simbólicos.

La característica principal de estos espacios de carnaval es el colorido, la muestra de talento para el baile y las presentaciones artísticas que contagian a todos los asistentes entre los que se encuentran familias, adultos, niños y ciudadanía en general

Los reinados de mujeres trans reconocen que no sólo son un acto social, sino que es necesario comprenderlos como una acción intencionada con sentido político. Estos espacios tienen una gran capacidad de convocatoria ciudadana, lo que permite ser un puente de relación de los sectores LGBT con otras poblaciones en los municipios.

Con relación a la guacherna gay, se han generado procesos culturales que involucran comparsas, grupos de baile y creación artística. Este espacio ha sido una conquista. Expresan que todo ello se da en el marco del Carnaval de Branquilla en la medida que como acción cultural se extiende y vive en sus comunidades y como tal es ello un encuentro con la tradición cultural de la región. Las personas LGBTI han encontrado allí un espacio de comunicación para hacer ver su capacidad de organización y de trabajo. Esto podría entenderse como un ritual que trasciende de la ciudad a la región, que perfora la heteronormatividad y tiene para las personas LGBT un hálito de la autenticidad colectivo y un significado sociocultural profundo.

“… Aquí en Soledad, todo mundo tiene que ver con la guacherna, durante todo el año como comunidad nos preparamos, porque ese es el día en que las personas LGBT somos importantes… hacer parte de la guacherna gay es decirle a esta sociedad homofóbica que aquí estamos y que el carnaval se viste de nuestros colores del arco iris, porque es diverso como la sociedad”

(Entrevista gestor cultural, soledad, abril de 2017)

“Nosotros en el Carmen de Bolívar, tenemos una comparsa que ensaya todo el año para cuando llegan las épocas del carnaval, y poder decirle a la sociedad que aquí estamos, con nuestra alegría y capacidad de trabajo. Eso es lo mejor que nos ha pasado, porque las fiesta y el carnaval para nosotros es un espacio como donde nos sentimos libre, podría decir que es nuestro lugar ante tanta discriminación. En esos días la sociedad nos reconoce y respeta”

(Entrevista gestor LGBT, Carmen de Bolívar)

Un sentido profundo, de reconocimiento, de honor, de respeto, de sentirse valoradas en su ser y hacer, pareciera ser la trascendencia que tienen estas fiestas como ritual de ciudadanía para las personas trans y hombres gais, quienes de manera significativa participan y se vinculan de estos rituales.

“Es que en estos espacios de fiesta, de carnaval… somos todas unas divas, la gente se toma fotos con nosotras, nos abraza y ahí nos sentimos personas, aunque lo doloroso es que el resto del año, seguimos siendo las maricas, las peligrosas”

(Entrevista mujer trans, Sincelejo)

*Elaborado con base en los hallazgos de la investigación Arco Iris en Blanco y Negro (Caribe Afirmativo, 2018)

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