Por: Cartas de los lectores

Dos cartas de los lectores

Sobre una columna

En su columna “Mil años de cocaína” el señor Héctor Abad ataca la profesión de la abogacía, y me tomo el atrevimiento de citar: “Aquí los abogados (más de 400.000) son una plaga, una maleza, una manigua. Se levanta una piedra y salen abogados como hormigas. Hay más de 100 facultades de derecho”.

Esto me generó profunda molestia por una razón específica, tengo 21 años y soy estudiante de Derecho. Si algo es cierto es que Colombia fabrica abogado como pan caliente, lo que no quiere decir que frente a este panorama se deba señalar a todo un colectivo como malo o, en sus propias palabras, plaga, maleza o manigua. Es discriminatorio e irrespetuoso; si bien es cierto que esta profesión no es la mejor vista a nivel nacional, no se puede generalizar porque aún existen personas que luchan por hacer la cosas adecuadamente y no es honorable desvirtuar el trabajo de todos aquellos que luchan por cumplir con los preceptos que le hacen bien a una sociedad que está suficientemente jodida por todo el panorama social, político, económico y cultural. Este tipo de columnas, y es mi criterio, lo único que hacen es generar polémica, fobia, antipatía y violencia; lo cual es irónico en una persona como el señor Abad, que evidencia una clara fatiga por todo el contexto en el que se ha desarrollado nuestro país.

Por último, a modo de conclusión y tomando una posición similar a la del señor Héctor Abad, ¿podría tomarme el atrevimiento de señalar a una rama en específico como el periodismo y decir que todos los periodistas en Colombia son malos, amarillistas, parcializados y deficientes en su actuar como profesionales? No, lo considero antiético porque conozco excelentes profesionales en la materia, los cuales han llevado esta profesión en alto, y otros que realmente son un fiasco.

Carolina Sandoval Chávez

Por un cambio en la dirigencia

Se hunde la reforma política en el Congreso, difícilmente serán aprobados en la Cámara y el Senado varios artículos contra la corrupción que pedíamos a gritos 11 millones de colombianos, se van empresarios por enormes cargas tributarias autorizadas por el Legislativo y paralelamente leemos que está a punto de aprobarse la asignación a parlamentarios del 20 % del presupuesto nacional y en firme la doble instancia a condenados por diferentes conceptos.

Pésima impresión deja ante la opinión pública la labor que adelantan todos los estamentos de la dirigencia del país, pero queda la esperanza de que en las próximas elecciones la gente vote masivamente por el cambio de personajes siniestros cuyo único interés es el de beneficiarse y aprovecharse del poder adquirido para enriquecer su patrimonio y familia.

Francisco Javier Cajiao G.

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